EE UU pone en marcha la maquinaria militar para una inminente acción de castigo a Serbia

Los cimientos están puestos. Sólo falta la orden de atacar. EEUU y sus aliados de la OTAN quieren una acción contundente para castigar el desprecio del líder yugoslavo a las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU. Pero la reunión del Consejo celebrada esta madrugada se limitó, debido a las reticencias de Moscú y Pekín, a volver a condenar "severamente" a Slobodan Milosevic por las últimas matanzas en Kosovo. Clinton ya ha conseguido el apoyo de los senadores republicanos para usar la fuerza.

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Mientras su aliado británico, el primer ministro Tony Blair, aseguró que "la vía diplomática sola no funciona", Clinton ha puesto en marcha la maquinaria de guerra y el Consejo Atlántico de la OTAN ultima ya los preparativos para lanzar un ataque. Ayer solicitó a los países miembros la confirmación de los contingentes de fuerzas y material con que cada uno de ellos participaría en una eventual misión. A partir de este momento, cada uno de los Estados miembros iniciarán operaciones de entrenamiento de sus contingentes en sus propios países. El paso siguiente es la orden de activación, por la que los aviones (y restante material) se colocarían en el escenario bélico, bajo las órdenes del mando supremo de la OTAN en Europa. Según el portavoz del Departamento de Estado norteamericano, James Foley, "la decisión de usar la fuerza podría no estar muy lejos".EEUU y el Reino Unido, los únicos de la OTAN que no habían anunciado la participación de sus fuerzas, ya han despejado sus problemas internos. Blair pide acción: "Es el único lenguaje que entiende Milosevic", y la Casa Blanca ha iniciado una campaña para concienciar a la opinión pública norteamericana. Las imágenes de las dos matanzas de esta semana son el instrumento.

Los tres principales colaboradores del presidente Clinton en política internacional -los secretarios de Estado y Defensa, Madeleine Albright y William Cohen, y el consejero nacional de Seguridad, Sandy Berger- se encargaron de abordar ayer el caso ante el Senado en una reunión a puerta cerrada. Dijeron que el castigo a las fuerzas de Milosevic ya está justificado por su desprecio de la resolución adoptada la pasada semana por el Consejo de Seguridad en la que se pedía un alto el fuego y la retirada de los serbios, y se amenazaba con el uso de la fuerza si persistía la represión de la población civil.

De Dayton a Kosovo

Milosevic no tiene buena imagen en EEUU desde sus intervenciones sangrientas en Croacia y Bosnia. A pesar de ello, se le otorgó un papel estelar en los acuerdos de paz firmados en Dayton, pues él era el único con poder para forzar a su cumplimiento a los radicales serbobosnios de Radovan Karadzic. Ahora vuelve a ser un obstáculo para la paz. El escenario político ha cambiado radicalmente y Milosevic ya no es imprescindible.Por ello, el líder republicano del Senado, Trent Lott, declaró ayer que es partidario de "una mayor firmeza" norteamericana en Kosovo. Y Mike McCurry, en su última intervención como portavoz de la Casa Blanca, dijo que las últimas matanzas de mujeres y niños albaneses "subrayan la brutalidad de la presencia serbia en Kosovo". "Milosevic", añadió McCurry, "es el único responsable de todo lo que está ocurriendo", dijo, tras recomendar a los norteamericanos que abandonen de inmediato la zona.

El viceprimer ministro serbio, el ultranacionalista Vojislav Seselj, advirtió ayer contra toda tentación de atacar. "Las potencias occidentales deben saberlo. Tal vez no logremos abatir cada uno de sus aviones y misiles, pero sus soldados en todo el mundo serán nuestros enemigos y estarán expuestos a nuestros ataques allá donde estén a nuestro alcance".

El Consejo de Seguridad, sin embargo, no pasó esta madrugada, en una sesión extraordinaria, de una nueva severa condena contra el régimen yugoslavo. Rusia y China volvieron a mostrar su rechazo al uso de la fuerza. Ése es el obstáculo político. El militar estriba en la poca definición de la misión. Los expertos del Pentágono tienen claro que el objetivo serían las baterías antiaéreas serbias, pero después no está claro qué se quiere hacer. "Podemos ir tras los carros de combate, pero los serbios también pueden esconderlos. ¿Y entonces qué hacemos?", dijo una fuente citada por Associated Press.

Desde el final de la II Guerra Mundial ninguna operación aérea ha tenido éxito si ésta no va acompañada de un cierto despliegue terrestre. Y ese despliegue, al menos en una primera fase, no está previsto por la OTAN.

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 01 de octubre de 1998.

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