Manolo Tena afronta la edición de sus "éxitos y rarezas" como un final de etapa

El cantante trabaja en una versión "rap" de "Poeta en Nueva York"

Son ya 46 años y siete discos a la espalda desde su debú en 1978 con Cucharada, así que parece lógico que la compañía que le lanzó al éxito, Sony, haya publicado los Grandes éxitos y rarezas de Manolo Tena. Él dice que le huele "a homenaje, a fin de etapa", pero no se rinde. "Queda Latinoamérica y, si se puede, Estados Unidos", afirma el cantante, que anunció ayer que está trabajando en una versión rap de Poeta en Nueva York.

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"Si a los 46 años tengo esta cara, no es fácil que este disco, por mucho que huela a homenaje, y huele bastante, me vaya a envejecer mucho. Es un tópico, pero se es joven por dentro. Einstein fue joven toda la vida. Y sobre todo creo que lo que hay que hacer es disfrutar todo lo posible. Si es subiendo la piedra como Sísifo, pues subiendo la piedra. Al fin y al cabo, estamos en el año 2000, una época bonita y limpia, ya no hay peste ni nada, bueno por lo menos no aquella peste que había antes...".Con su verborrea lúcida pero dispersa, casi imposible de seguir con atención durante mucho rato, Manolo Tena presentó ayer en la sede madrileña de la Sociedad General de Autores y Editores su recopilación de éxitos y rarezas. Según dijo, ha preferido no hacer él la selección final ("Me he equivocado ya en muchos singles"), así que los contenidos han sido decididos por el productor Manuel Moreno, teniendo en cuenta las diversas circunstancias de derechos y royalties. "Tendría que haber estado algún tema de Cucharada y Alarma!, por ejemplo Quiero bailar rock and roll, pero no ha podido ser", dijo Tena.

31 canciones

El doble disco compacto incluye 31 canciones, que arrancan con su primer disco en solitario, Tan raro (1988), y llegan hasta el último, Juego para dos (1997). Entre ellas, algunas ya legendarias como Sangre española o Tocar madera, varias de los dos últimos trabajos, que según Tena se han vendido menos de lo previsto, y cosas raras como Ruanda (para Médicos del Mundo), Fui (un tema de Cecilia cantado a dúo), Marilyn Monroe, (con Ana Belén) o Miel amarga, que Tena ha compuesto especialmente para el disco.Al CD le acompaña además la publicación de un libro, editado por la Fundación Autor, con textos de John Lavender, Joaquín Sabina y Teddy Bautista; un par de entrevistas, muchas fotos, una selección de letras y la discografía.

Ambas cosas, discos y libro, son pruebas de cómo la rebeldía, la música, los poemas y la "voz cochambrosa" de Tena han ido encontrando poco a poco el respaldo del público. "No estaba preparado para el éxito", afirma. "Aunque ya se ha dicho que el éxito y el fracaso caminan de la mano por Hollywood Boulevard". Se refiere a sus célebres altibajos, a su escapada a Miami harto de no encontrar a nadie que le publicara un disco en cuatro años, a su posterior regreso triunfal en 1992, con Sangre española... "Empecé a los 14 años, haciendo los pueblos con una orquesta, en comuniones, bautizos y bodas... Siempre he estado en la calle, respirando la vida del metro, de los bares... Y de repente llegó Sangre española y me encontré firmando autógrafos y escribiendo canciones en la habitación de un hotel de cinco estrellas, con una limusina en la puerta y dos gorilas... Aunque siempre he tratado de no confundir valor con precio, y he tenido claro que el dinero sólo sirve para comprar los sueños, no lo llevé nada bien, me sacó de mi punto natural".

"Lo más divertido de este negocio es hacer maquetas, escribir y escuchar, investigar, y eso es infinito ahora que hay ordenadores", añade. Y cuenta que ha convertido el disco de Federico García Lorca con La Argentinita en sonido dodecafónico, para un CD-Rom que editarán las fundaciones Autor y Lorca, y que ahora anda "metiendo poemas de Poeta en Nueva York por rap". "Encajan perfecto, es un camino más. Yo creo que Lorca, si viviera hoy, estaría haciendo ese tipo de cosas. Investigando, siendo el más moderno, como lo era entonces. Estaría jugando con los guiñoles por Internet. Pero lo gracioso de este país es que hasta la gente del rock se rasga las vestiduras con el rap, como nuestros padres con el rock. El error de este país, como le pasó al marxismo, es no hacer autocrítica. Que el bigote dice que va bien, pues va bien".

* Este artículo apareció en la edición impresa del viernes, 25 de septiembre de 1998.

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