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La ACB dice que la protección de un horno de AHV condiciona su futuro

La protección de un resto industrial de lo que fue el motor de la economía vasca, Altos Hornos de Vizcaya (AHV), se ha convertido en motivo de conflicto entre el Gobierno vasco y la empresa que le sustituyó, la Acería Compacta de Bizkaia (ACB). La decisión del Departamento de Cultura de declarar monumento el horno alto número 1 de la cabecera de AHV en Sestao, lo que implica su conservación, ha provocado el rechazo fulminante de la ACB, por considerar que esa medida hipoteca su ampliación. "Paraliza todas las actuaciones previstas. Origina profundas afecciones a la producción y su futuro desarrollo, al ocupar una superficie vital para su actividad industrial", manifestó la empresa, pendiente de derribar las antiguas instalaciones de Altos Hornos en Sestao para que su producción pase de una a dos millones de toneladas anuales. La acería argumenta que el horno se encuentra justo en la zona por donde discurrirá el acceso ferroviario a las futuras instalaciones industriales. El Gobierno publicó ayer en el Boletín Oficial del País Vasco la declaración de área protegida a una superficie de 2.800 metros cuadrados, "en una zona marginal en la parcela de 400.00 metros cuadrados que constituye parte de las antiguas propiedades de Altos Hornos de Vizcaya en Sestao". El Departamento de Cultura justificó ayer la decisión de proteger uno de los dos hornos gemelos de AHV por seis criterios: históricos, tecnológicos, iconográficos, paisajísticos, sociales y didáctico-culturales. "Desde todos los puntos de vista tiene una valoración máxima. La comparación de estos méritos con los obtenidos por el resto de los bienes culturales de origen industrial colocan claramente al horno alto de AHV en la cabeza del patrimonio industrial vasco", señaló en una nota oficial. Un portavoz de la consejería afirmó que la protección de la instalación "es efectiva desde ya", aunque existe un plazo de 20 días para que las partes implicadas presenten sus alegaciones. ACB anunció que recurrirá la decisión pidiendo que se archive la declaración, al igual que la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP), que por el contrario plantea la ampliación de la protección al otro horno gemelo y el resto de instalaciones.

Cultura cree que proteger 2.800 metros cuadrados de AHV no condiciona la actividad de la ACB

El Departamento de Cultura manifestó que la decisión tomada cumple un mandato del Parlamento vasco de 1995 que instaba a la declaración como monumento histórico de elementos de AHV que representasen el proceso de siderurgia integral, "observando que esta iniciativa no altere el proceso de construcción y trabajo futuro de la miniacería de Sestao", señalaba el acuerdo parlamentario. "Por todo lo cual", aduce el Gobierno, "se ha decidido que de los tres hornos existentes se proteja uno de los de mayor antigüedad y que, al mismo tiempo dada su localización y tamaño, supone una menor afección espacial y unos costes de rehabilitación y mantenimiento más pequeños". Según los datos aportados, el mantenimiento del horno -inaugurado en 1959, de 80 metros de altura y que incluye varios elementos auxiliares como son tres estufas, el colector de gases, el sistema de depuración y la nave de colada- afecta a una superficie de 2.800 metros cuadrados, "el 0,7% de la parcela de 400.000 metros cuadrados, en una zona marginal". Tras examinar varios casos similares en Sagunto (Valencia) y en dos localidades alemanas, Cultura estima que la rehabilitación, a costa de la empresa, supondrá 100 millones de pesetas. "Se da la circunstancia de que en las experiencias alemanas estudiadas, el análisis de los costes del derribo y eliminación de las instalaciones era similar, o superior en algunos casos, a los costes de rehabilitación". Cultura eludió concretar los gastos posteriores de mantenimiento del horno. "Serán mínimos", dijo un portavoz, quien insistió en el argumento de que una afección sonre "un 0,7% del terreno no parece que pueda paralizar nada". ACB, que es la usufructuraria de los terrenos en los que ampliará sus instalaciones para duplicar su producción actual, discrepa totalmente y asegura que no se respeta el mandato de Parlamento. La acería, que presentará sus alegaciones al acuerdo, pidió ayer a la consejería que reconsidere su decisión y archive el expediente. Las afecciones a su proyecto de expansión se concretan en la "imposibilidad de ejecución del proyecto de acceso ferroviario", ya que el mantenimiento de la instalación "condiciona el uso de más de 60.000 metros cuadrados situados entre el referido horno y la dársena de la Benedicta, ya que actúa como tapón que impide el acceso ferroviario a esa zona", aduce la ACB. Otras repercusiones Argumenta también que la conservación del horno afectaría a la normativa urbanística municipal aprobada, ya que implicaría recalificaciones y "las consiguientes repercusiones en plazos y suspensiones de licencias de obras". La demolición de toda la cabecera de AHV en Sestao, vendida por cerca de 3.000 millones al consorcio británico Malone, estaba recogido en el proyecto de la acería compacta y prevé el desmontaje antes de 1999. Además, ACB apunta la "desventaja competitiva" que sufrirá con otras siderurgias comunitarias, "que no se ven obligadas a soportar unas cargas totalmente ajenas a su proceso industrial". El coste de la reconstrucción es otro elemento de discordia: frente a los 100 millones calculados por el Gobierno, ACB estima que se elevaría a 900, "sin considerar el uso final para el que se quiera destinar". La acería considera "no razonable" la adopción del acuerdo de protección en este momento, "con todo el proyecto de ACB en pleno funcionamiento, cuando el cierre de AHV se conoce desde 1991". "Esta acción protectora [decidida] en aquel momento hubiera permitido concebir el proyecto de otra manera y no tendría las negativas afecciones que se derivan", añadió. El alcalde de Sestao, Segundo Calleja lamentó no haber sido informado por el Gobierno de la medida adoptada pero mostró su "agrado" por la decisión, si bien exigió una conservación correcta "para que no se convierta en chatarra". "Vamos a exigir compromisos serios de conservación, porque las instalaciones están en precario y no vamos a permitir que se queden en el abandono". Joaquín Cárcamo, presidente de la Asociación Vasca de Patrimonio Industrial y Obra Pública (AVPIOP), colectivo que lleva cinco años defendiendo la simbología de Altos Hornos, consideró insuficiente la medida y mantuvo su postura de conservar los dos hornos y las instalaciones complementarias. Cárcamo dijo que la protección es el resultado, entre otras peticiones, de una carta enviada en julio a la consejera de Cultura por Louis Bergeron, presidente del TICCIH, organismo mundial del patrimonio industrial, en la que instaba a la conservación de los dos hornos altos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de septiembre de 1998

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