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Máscaras contra el putrefacto Nervión

Obreros protestan por el hedor de animales muertos en la ría

Un perro, pájaros y varios centenares de peces muertos-mubles en su mayoría- descomponiéndose en los diques de la ría del Nervión son los compañeros indeseados de la treintena de obreros que trabaja en la construcción de los accesos al Puente Euskalduna desde el barrio bilbaíno de Olabeaga. Las obras, que comenzaron a finales de 1997, se han convertido, en los últimos diez días en una "tortura" y "un problema sanitario", según denuncian los trabajadores, desde que a los peces y pájaros se sumó el hedor del cadáver de un perro de grandes dimensiones. Carlos Carrecedo, jefe de obra y responsable de Seguridad Pública de la UTE que la Diputación de Vizcaya ha contratado para realizar los accesos al nuevo puente, denunció ayer estos hechos y acusó de "negligencia" a los responsables de Salud Pública del Gobierno vasco y del Ayuntamiento bilbaíno, a los que denunció el hecho hace diez días. "Nadie ha retirado los animales. Se han echado la pelota unos a otros y y hasta me llegaron a decir en el Ayuntamiento que les enviara un escrito", asegura. Los operarios más afectados son los que trabajan en el área cercana a los diques de la ría, que han sufrido, según señala Carrecedo, "dificultades respiratorias y estomacales". El hedor por el estado de descomposición de los animales muertos se agudizó ayer, con el cambio a temperaturas más cálidas. "Estamos expuestos a infecciones", dice el jefe de obra, quien se ha decidido a denunciar los hechos para conseguir que los responsables de Salud Pública actúen y retiren los animales.

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