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Tribuna:

Primera dama

Ni Cannes ni Venecia.Los críticos de cine tienen una cita ineludible con el festival de Lucainena de las Torres. Paco Herrera, el alcalde, ha decidido proyectar los seis espaguetti-western que se rodaron en esta localidad almeriense. A saber: Cien Rifles, Los hijos del día y de la noche, Yo soy la revolución, Salario para matar, La quebrada del diablo y Johnny Yuma. Películas para gloria efímera de cineastas como Sergio Corbucci o Damiano Damiani, que según recientes necrológicas son deudores en su género del fallecido Akira Kurosawa. Se pasea el espectro de muchos indios por los rincones de Lucainena de las Torres. Contaba John Ford que dirigió Otoño comanche como desagravio por los indios a los que por exigencia del guión tuvo que matar en sus anteriores películas. Cuando en el futuro otro alcalde decida hacer una performance con las películas que se ruedan hoy, habrá que cambiar de figurantes. Los rusos son los indios de las nuevas reservas. No sólo por la hecatombe económica: los rusos que se mueven por la Costa del Sol manejan dólares: Hay dos películas recientes de elevado presupuesto por el derroche de medios y el caché de las estrellas. Una se llama Air Force Man; la otra, Jackal. Tienen dos cosas en común: ambas empiezan en el mismo escenario, lo que fue la Unión Soviética, una con la espectacular detención del presidente de la república de Kazajistán; la otra, con la muerte del hermano del jefe de una mafia rusa. En las dos películas peligra la vida de la primera dama, es decir, la esposa del presidente de los Estados Unidos: a manos de un fundamentalista kazajo en un caso (interpretado por Gary Oldman, el Drácula de Coppola); de un asesino sin escrúpulos en el otro (Bruce Willis). Es liberador ver en televisión Harry el Fuerte, con Clint Eastwood desmontando un GAL policial en San Francisco. No peligra la vida de la primera dama, no sale ni un ruso ni se menciona la palabra Estados Unidos. El guión era de John Milius y Michael Cimino. La tontería actual ha convertido a Harry Callagham en un clásico. Tampoco es que haya que proponerlo como modelo para los aspirantes a las 69 plazas de la policía local de Sevilla. De los indios a los rusos. Al Este del Oeste, parafraseando una película de los Ozores. Al fin y al cabo, de niños nos criamos con las aventuras de Winnethou, un indio creado por Karl May, escritor de la antigua Alemania Oriental.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 10 de septiembre de 1998

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