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GOLPE A LA PAZ EN EL ULSTER

El IRA Auténtico reivindica el atentado de Omagh, aunque niega que quisiera causar una matanza

El llamado IRA Auténtico, la más sanguinaria facción disidente del Ejército Republicano Irlandés, emergió finalmente ayer de las tinieblas para admitir la autoría del atroz atentado del sábado en Omagh. Pero más que contricción por el asesinato de 28 civiles, el tono de la reivindicación expuso un sentimiento de odio e ineptitud que desecha la posibilidad de un final a la nueva campaña de atentados emprendida por los más extremistas del movimiento republicano irlandés. Fue un comunicado distribuido en Dublín lo que dio la pauta de la ausencia de arrepentimiento del IRA Auténtico.

Más que penitencia, el documento fue un intento de justificar lo injustificable. El IRA-A dijo que la bomba que asesinó a 28 personas, incluyendo dos españoles, e hirió a otros 220 civiles que paseaban por el centro de Omagh la tarde del sábado, jamás fue diseñada para causar tanto horror y que el trágico desenlace fue producto de un "malentendido". El comunicado insistió en que el IRA-A hizo tres advertencias sobre la colocación del coche bomba e indicó que la policía no les hizo caso. Dos de esas advertencias, agregó, fueron formuladas en llamadas telefónicas a la redacción de Ulster TV, en las que, según dijo el IRA-A, se dijo específicamente dónde estaba el coche bomba. La policía norirlandesa reaccionó con ira ante la sugerencia de que la masacre pudo haber sido evitada. Empleados de Ulster TV reafirmaron que el interlocutor del grupo extremista les dijo que la bomba había sido colocada en el edificio de los tribunales de Omagh y no "cerca" de ellos. La bomba que causó la más grave carnicería en los 30 años de conflicto en Irlanda del Norte, estalló a unos 300 metros de la sede de los tribunales de Omagh, justo mientras la policía trataba de evacuar la zona.

Mo Mowlan, la ministra británica para el Ulster, describió la reivindicación como "un patético intento de hallar una excusa para un asesinato en masa". "Se trata simple y llanamente de asesinos y hay que despreciar su intento de hallar una excusa", dijo.

El comunicado del IRA-A quiso desvirtuar la versión del jefe de la policía norirlandesa, Ronnie Flanagan, de que los terroristas habían detonado la bomba en un lugar deliberadamente elegido para causar el máximo número de víctimas posible. Según Flanagan, no hubo confusión en las advertencias del IRA-A, y fue un premeditado intento de matar a mucha gente. El sábado pasado, la bomba estalló en los precisos momentos en que la policía evacuaba las proximidades de los tribunales de Omagh. En todo caso, la reivindicación puede ser interpretada como una respuesta a las exhortaciones de Gerry Adams, el líder del Sinn Fein, que había públicamente demandado que el grupo se atribuyera la responsabilidad de esa atrocidad. Con el anuncio hecho en Dublín, Adams se saca de encima la enorme presión para que el Sinn Fein, el frente político del IRA tradicional, comience a dar datos de sus propias sospechas.

El primer ministro irlandés, Bertie Ahern, conminó ayer a todos los grupos paramilitares republicanos a proclamar un alto el fuego en un plazo de 24 horas si no quieren sufrir una persecución por parte del Gobierno de Irlanda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 19 de agosto de 1998

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