MIKE VAN DIEM: DIRECTOR DE "CARÁCTER"

"El "europuding" cinematográfico es un error"

El cineasta holandés Mike van Diem logró el pasado mes de marzo que su ópera prima, la película Carácter, que hoy se estrena en España, obtuviera el Oscar a la mejor película en lengua no inglesa. A sus 39 años y con una experiencia que se limitaba a la televisión, el director decidió llevar al cine a un autor clásico de la literatura holandesa, Ferdinand Bordewijk. Dos relatos y una novela fueron la base para escribir el guión de Carácter, una historia situada en el Rotterdam de los años veinte y que gira en torno al amor-odio entre un hijo bastardo y su padre."La relación padre-hijo es quizá el conflicto más fuerte de la vida", señala en una entrevista telefónica el cineasta. "Todos los que ya hemos superado los 25 años sabemos que pasamos gran parte de nuestra existencia luchando contra la presencia del padre y el símbolo de poder y autoridad que a veces representa. Todo para luego descubrir que uno acaba imitándolos incluso cuando los desprecia. Es trágico descubrir que has construido tu vida en la negación de tu progenitor para, con el paso de los años, acabar irremediablemente pareciéndote a él".

Mike Van Diem, sin embargo, cree que su película habla más de la forja del carácter del joven protagonista (un advenedizo idealista y con hambre de poder) que de la feroz fascinación que siente por su padre (un hombre obsesivo y dominante que no perdona que la madre de su hijo, su ama de llaves, lo quisiera sólo por una noche). "La película no pretende decir que para tener carácter y ser fuerte se necesite una educación dura, ni mucho menos. Creo que lo que pretende decir es que de la educación basada en la falta de comunicación y la dureza sólo surgen personalidades autodestructivas".

Para el cineasta, antiguo estudiante de Lengua y Literatura, su cine no es formalmente literario. "En gran medida porque me considero un iletrado, y no lo digo con orgullo. Creo que la película es más deudora del cine popular que de la literatura. En muchos sentidos, en lo que más me he basado es en las películas del Oeste. Por ejemplo, la figura del padre es claramente un personaje de Clint Eastwood. Lo que quería conseguir es el sentimiento épico de las películas del Oeste. Esa eterna lucha con la autoridad de los viejos westerns".

El problema europeo

Que Carácter se pueda ver en casi toda Europa es para su director la "terrible" consecuencia de que haya ganado un Oscar. "La situación del cine europeo es muy problemática. Se ha intentado la fórmula de las coproducciones, pero lo cierto es que las películas que se han realizado así no han tenido éxito ni siquiera en Europa y eso sólo me dice que algo está mal hecho. El europuding cinematográfico es un gran error, porque cuando yo veo una película española no quiero ver una película española con actores alemanes y franceses, sino una película española con actores españoles. El problema es que la única manera de conseguir financiaciones importantes es así. Por eso creo firmemente en el apoyo estatal a cada cinematografía. Lo ideal sería algo parecido al modelo francés pero sin el lado chauvinista que implica dicho modelo, que es lo único que me hace temblar del cine francés"."Pero el gran problema", continúa el cineasta, "son las pantallas, y ahí los franceses lo han sabido resolver -no existe ni una sola de sus películas que no se estrene en su momento y que no se mantenga el tiempo que haga falta en las salas-. Lo verdaderamente preocupante es el dominio americano de la distribución, es frustrante. Carácter, antes de ganar el Oscar, había pasado con éxito por varios festivales -plataformas que, por otro lado, creo que están exclusivamente diseñadas para alimentar la vanidad de los directores y no para que se vean sus trabajos- y a pesar de eso la película no se estrenó en ningún país. Ése es el problema del cine europeo, que, sencillamente, nadie lo ve porque no tiene dónde verlo".

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0006, 06 de agosto de 1998.

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