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El presidente israelí contradice a Netanyahu y pide de nuevo elecciones anticipadas

El presidente de la República israelí vuelve a la carga. Ayer, Ezer Weizman, de 74 años, irrumpía de nuevo en la escena para solicitar la celebración de elecciones anticipadas como única fórmula para desbloquear el proceso de paz. "Creo que hemos llegado a una situación en la que necesitamos elecciones", señaló Weizman. El llamamiento del presidente supone una violación del pacto de discreción que hace poco menos de un mes firmó con el primer ministro, Benjamín Netanyahu, por el cual se comprometían a resolver en privado sus diferencias políticas.

"Tenemos que dar la posibilidad a los electores de que decidan de nuevo. Es cierto que las elecciones deben celebrarse cada cuatro años. Pero esta vez han sucedido en dos años un buen número de cosas y las elecciones no nos harían ningún mal", aseguró Weizman en el curso de una visita efectuada a la localidad árabe de Tubas Zanguería.Las reflexiones políticas del presidente, que suponen una violación flagrante del pacto firmado hace 25 días con Netanyahu, por el que se comprometían a no discrepar políticamente de manera pública, fueron rápidamente desautorizadas por un portavoz del partido Likud, en el poder, al recordar que "el presidente de la República no debe tomar parte en el debate político general".

"Weizman es un infatigable intrigante", aseguraba por su parte Sharyahu Ben Zur, dirigente del Partido Nacional Religioso -extrema derecha ortodoxa, una de las formaciones que dan apoyo al Gobierno de Netanyahu-, recordando así las obligaciones del máximo responsable de la República, a quien las leyes constitucionales -no hay Constitución- le otorgan atribuciones puramente testimoniales y simbólicas, ordenándole estar por encima de la política partidista.

Las palabras de Weizman son el prólogo de otro debate mucho más importante que a partir de hoy se celebrará en el Parlamento de Jerusalén, donde los partidos de la oposición han presentado seis mociones de censura, pidiendo la dimisión del actual Gobierno de derechas y la convocatoria inmediata de elecciones anticipadas, como castigo a su bloqueo del proceso de paz. El Gobierno de Netanyahu, sin embargo, aparecía ayer confiado por los votos de los partidos ortodoxos y nacionalistas, que le dan la mayoría en la Cámara.

Mientras, palestinos e israelíes celebrarán en las próximas horas otra ronda de conversaciones sobre el proceso de paz, resultado de la mediación efectuada por el heredero de Jordania, el príncipe Hassan, quien, tras la enfermedad del rey Hussein, parece haber empezado a asumir las funciones diplomáticas que desempeñaba su hermano.

Nadie confía en un resultado positivo de este nuevo encuentro, hasta el punto de que el presidente de la Autoridad Palestina, Yasir Arafat, mantiene un apretado programa de trabajo que le llevará a Austria, Francia y Marruecos, donde el día 29 se celebrará una reunión cumbre del Comité Al Qods -Jerusalén que debatirá la situación del proceso de paz y los proyectos del Gran Jerusalén diseñados por el Gobierno de Netanyahu.

En plena polémica, las autoridades holandesas han lanzado una sorprendente advertencia a las autoridades de Israel para que les devuelvan el cargamento de metralletas Ingram, que iban destinadas a la policía palestina de Hebrón y que fueron confiscadas por las autoridades hebreas a requerimiento de los colonos judíos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 27 de julio de 1998

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