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Un "ronsito" a la salud de Antonio Machín

Si Sevilla fuera Nueva Orleans y el cementerio de San Fernando estuviera al final de Bourbon Street, los sonidos afroamericanos, con profusión de viento y acompañamiento de claqué, resonarían a diario, con cada entierro, entre las lápidas tristes en las que tan solos se quedan los muertos. En Sevilla está La Luisiana, pero no es el estado de Luisiana. Por eso hay que esperar cada año a que los participantes en el encuentro El son cubano y el flamenco brinden con la muerte, entre notas de gardenias y angelotes negros, a la salud de Antonio Machín, cubano enterrado en Sevilla después de pasar media vida fuera de su tierra lanzando al mundo los sonidos de su Cuba natal. Corrió el ron y sonó la música del Septeto Son Esperanza y el Quinteto Son de la Loma.

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