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CRISIS EN LOS BALCANES

Un serbio acusado de genocidio se suicida en una celda de la ONU antes de ser sentenciado

El serbocroata Slavko Dokmanovic no ha esperado a saber cuál era la sentencia que el Tribunal Penal para la ex Yugoslavia le había reservado. Poco después de la medianoche del domingo apareció ahorcado en su celda en la prisión de alta seguridad que la ONU tiene cerca de La Haya. Dokmanovic, de 48 años, había sido juzgado por su participación en la masacre del hospital de Vukovar en la que se asesinó a más de 200 pacientes en unas horas. Al final de la tarde, después de quejarse de que no se encontraba bien, fue atendido por el médico de la cárcel que lo puso bajo vigilancia.

A las once y media de la noche, Dokmanovic fue visto con vida por última vez por uno de los guardianes de la cárcel. Pocos minutos después, su celda se quedó en la más absoluta oscuridad, lo que Dokmanovic posiblemente logró provocando un cortacircuito con una maquinilla de afeitar eléctrica. Media hora más tarde, un guardián encontraba su cuerpo balanceándose. Las condiciones en que apareció y de qué manera logró suicidarse en unas celdas en las que supuestamente existe un estricto control son detalles sobre los que el tribunal no ha querido hasta ahora pronunciarse.Según el portavoz Christian Chartier, la Corte ha iniciado ya averiguaciones y ha solicitado a las autoridades holandesas que realicen paralelamente una investigación independiente. Desde que fue trasladado a Holanda, hace exactamente un año, el fallecido sufría fuertes depresiones. "Era considerado un preso con graves problemas de salud físicos y psíquicos, pero no estaba catalogado como un potencial suicida", explicó Chartier. El croata había estado ya sometido a un estricto control el pasado año por un incidente del que el tribunal no ha querido dar detalles, pero la vigilancia -que incluía una cámara en su celda- había sido retirada dos meses atrás a solicitud de su abogado.

Ayuda de un psiquiatra

Su estado mental empeoró en enero cuando comenzó el juicio que finalizó la semana pasada y durante todo ese tiempo necesitó ayuda de un psiquiatra. La medicación que tomaba se la aumentaron en los últimos días. Según han contado personas cercanas a Dokmanovic, éste nunca asimiló su detención, que se produjo en una sorpresiva operación de las fuerzas de Naciones Unidas.Antiguo alcalde de Vukovar, una localidad situada al este de Croacia, este hombre estaba en la lista secreta de los acusados del tribunal pero ni tan siquiera tenía sospechas de que se le buscaba.

La oficina del fiscal le consideraba responsable de haber orquestado la sangrienta matanza de los pacientes del hospital de la ciudad de la que era edil, en uno de los episodios más tétricos del conflicto que comenzó después de que Croacia se declarara independiente de la república de Yugoslavia. El 20 de noviembre de 1991, dos días más tarde de que las tropas serbias entraran en la ciudad, cerca de tres centenares de enfermos, en su mayoría croatas, fueron arrancados de sus camas, golpeados, torturados y asesinados a sangre fría en una granja en una ciudad cercana. Los cuerpos de cerca de 200 víctimas fueron hallados por los investigadores del tribunal en una fosa común cinco años más tarde. El resto continúan desaparecidos.

Durante el tiempo que duraron las audiencias, Dokmanovic insistió en declararse inocente a pesar de que varios testigos aseguraron ante el tribunal que le vieron en el escenario de la matanza. Su abogado mantuvo que le confundían con otra persona.

Con su muerte, también muere el caso. La sentencia que debería pronunciarse el próximo 7 de julio, no será nunca anunciada. "El caso está cerrado", ha dicho Chartier. Dokmanovic era uno de los principales acusados en manos del tribunal. La mayoría de los otros 28 detenidos son peces menores.

El episodio del suicidio es uno más de los escollos con que se ha encontrado el tribunal desde que nació en mayo de 1993. Tan sólo dos acusados han sido sentenciados: el croata Drazen Erdemovic, que se declaró culpable, ha sido castigado con cinco años de cárcel y el serbio Dusko Tadic aguarda la respuesta a su apelación contra una sentencia de 20 años de prisión.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 30 de junio de 1998

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