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Cartas al director

Poetas

La verdad es que esta carta es una especie de lamento personal ante una cosa que me conmovió el otro día. Me encontraba con una amiga en una terraza. Ella había venido de una capital de provincia y nunca había visto lo que aquí es relativamente frecuente. Cuando estábamos charlando vino un señor, con aspecto de haber pasado mucha hambre, y nos dejó encima de la mesa algo así como un poema. Era un escrito lleno de ripios, pero estaba escrito dignamente. Sin mediar palabra lo dejó sobre nuestra mesa y se alejó a otras mesas. Al cabo de un rato, sin perder la compostura, se acercó a recogerlo. Mi compañera estaba muy sorprendida, pero eso en Madrid es frecuente, forma parte del paisaje, y eso es lo que vale.- . .

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