Ir al contenido
_
_
_
_

Emisarios del demonio

La de los setenta fue la década en que Black Sabbath facturaron sus discos más brillantes y alimentaron una leyenda de grupo mefistofélico que hoy, después de 40 años de rock trufados de reclamos comerciales, suena casi a chiste. El cuarteto, integrado por el vocalista John Michael Osbourne, conocido en el mundo del espectáculo como Ozzy Osbourne, el guitarrista Tony Iommi, el bajista Geezer Butler y el batería Bill Ward, se prestó desde un principio a ser abanderado de un satanismo que supuraban tanto el contenido de las canciones como la puesta en escena y la inclusión en las portadas de sus discos de detalles tan elocuentes como cruces invertidas. Su liderazgo reportó a Osbourne una imagen de sumo sacerdote y de representante del mal que no remitió en su etapa en solitario. Actos como decapitar un murcielago de un mordisco durante una actuación en 1982 únicamente ayudaron a acrecentarla. Eso sí, al osado artista también le acarreó un acceso de rabia.

Archivado En

_
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
Recomendaciones EL PAÍS
_
_