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Política energética del PP

El Organismo Internacional de la Energía estima que si no se instrumentan nuevas iniciativas políticas, las emisiones mundiales procedentes de la quema de combustibles fósiles sobrepasarán los niveles de 1990, en un 17%, para el año 2000 y en un 40% para el 2010, alcanzando los 9.000 millones de toneladas anuales. Las tecnologías solar y eólica, las mejoras en los sistemas públicos de transporte, el diseño urbanístico más compacto y los procesos industriales limpios, están en disposición de reducir en gran medida las emisiones de carbono, al mismo tiempo que refuerzan la economía global y crean millones de empleos. Según el economista Robert Repetto se pueden disminuir las emisiones de anhídrido carbónico al mismo tiempo que se fortalece la economía. La estrategia debe enfocarse en tres frentes simultáneamente: el incremento de los precios de los combustibles fósiles, la incorporación a la industria de las innovaciones en materia de eficiencia energética y el apoyo al uso de las energías renovables. El bajo precio de los combustibles fósiles en el estado español, la falta de una política industrial que fomente la adquisición de tecnologías limpias y eficientes, y el nulo desarrollo de las energías alternativas, nos indican la poca importancia que el Ministerio de Medio Ambiente otorga a la prevención del cambio climático. Durante la dictadura, la Administración optó por el monopolio de Hidroeléctrica clausurando la multitud de centrales minihidraúlicas que funcionaban en el territorio valenciano y que la Generalitat no ha hecho nada por recuperar; y nos colocaron la central nuclear que todos conocéis. La ministra Isabel Tocino lo que sí ha hecho es defender en la Cumbre de Tokio un incremento en las emisiones de anhídrido carbónico del 15% para el estado español. Además ha realizado una política favorable a las centrales nucleares que en definitiva es de lo que ella entiende y le tiene afición. En el País Valenciano las iniciativas a favor de las energías alternativas han tenido su origen en la empresa privada y se han centrado exclusivamente en la utilización de la cogeneración. Con ella funcionan la mayor parte de las empresas azulejeras de Castellón. En Alcoy, una cooperativa que desde hace años abastece a las industrias de la localidad ha llegado a exportar tecnología a Portugal. Siendo Emèrit Bono consejero de Medio Ambiente se planificó la electrificación de las zonas del interior de la provincia de Castellón con energía solar fotovoltaica, contando para ello con subvenciones de la Unión Europea, pero al llegar el PP al gobierno de la Generalitat suspendieron dicho proyecto. El propio Libro Blanco sobre el Medio Ambiente del PP muestra la poca importancia que este partido da a las repercusiones medioambientales de los temas energéticos, ya que no se las menciona. Eso sí se tiene un plan para incrementar la potencia de la central nuclear de Cofrentes, cuando en los últimos tiempos ésta no ha funcionado a pleno rendimiento, porque cada cierto tiempo la Comisión Nacional de Cargas obliga a la central a reducir potencia para ajustar la oferta a la demanda y existen problemas con la recepción de los residuos de media y baja intensidad en el cementerio nuclear de El Cabril (Córdoba). Recientemente, y tras numerosas solicitudes realizadas por el Grupo Parlamentario de Esquerra Unida Els Verds, por fin el gobierno de la Generalitat se ha dignado en realizar un mapa eólico de la Comunidad Valenciana, del que se desprende que existen en el territorio de la misma cuatro zonas adecuadas para la instalación de parques eólicos, de hecho ya se han programado dos instalaciones, una en Buñol y la otra en el Valle de Ayora. En Valencia se ha dotado a la ciudad de un tranvía y creado una red de metro que, además de prestar servicio a nivel metropolitano, extiende sus raíles hacia poblaciones alejadas unos veinte kilómetros, tanto al norte como al sur. En cuanto a los autobuses ecológicos, no han pasado de ser una campaña publicitaria de la alcaldesa, ya que fue un proyecto experimental con 16 vehículos que funcionaban con una mezcla de gasóleo y aceite de girasol, combustible que era proporcionado gratuitamente por Repsol. Dicho proyecto tuvo seis meses de duración, pasados los cuales se acabaron los autobuses ecológicos en la ciudad de Valencia. Recordando, una vez más que el Ayuntamiento de Valencia en pleno, por consenso de todos los grupos, el día 25 de abril firmó la Carta por unas Ciudades y Pueblos Sostenibles, el gobierno municipal debería saber que el desarrollo de un plan local basado en criterios de sostenibilidad requiere conocer el consumo de energía final en el municipio, lo que incluye no sólo el consumo directo, sino también la energía contenida en los bienes y servicios que utiliza la ciudad, con las concreciones necesarias que permitan la realización de un plan de ahorro y eficiencia energética y un sistema de gestión integrado de la energía. Esto habría que hacerlo, por lo menos en todas las poblaciones que han firmado la Carta por unas Ciudades y Pueblos Sostenibles, por ahora Alcoy, Valencia, Sagunto y Torrent.

Rafael García Perelló es portavoz de Els Verds.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0021, 21 de junio de 1998.