Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra

El reparto de emisiones de gases en la UE permite a España aumentarlas un 15%

El acuerdo obliga a ocho países a reducir sus contaminantes de efecto invernadero

Luxemburgo / Madrid

Más de 20 horas de discusión costó a los ministros de medio ambiente de los 15 países de la UE alcanzar ayer un acuerdo sobre el reparto entre ellos de la reducción de gases de efecto invernadero aprobada en el Protocolo de Kioto. En la cumbre mundial del clima, celebrada en esa ciudad japonesa hace seis meses, se decidió que la UE reducirá, para 2008 a 2012, sus emisiones de gases de efecto invernadero en un 8%, respecto al nivel de 1990. En el reparto comunitario acordado ayer, ocho países europeos recortarán sus emisiones y España podrá aumentarlas en un 15%.

El Protocolo de Kioto establece que los países desarrollados, en dichos plazos, reducirán sus emisiones de seis gases de efecto invernadero responsables del calentamiento global del clima en un 5,2% de media, con cuotas diferentes por las que a EEUU corresponde un recorte del 7%, a Japón, del 6% y a la UE, conjuntamente, un 8%.Para hacerse cargo de ese 8% de reducción asumido en común, Europa tenía que especificar la carga de cada país comunitario. El esfuerzo diferencial se justifica por los diversos niveles de desarrollo de los países y sus responsabilidades en las emisiones históricas.

Las cuentas quedaron ayer establecidas en una declaración que menciona acciones comunes y medidas nacionales a tomar. Según el acuerdo, ocho de los países más industrializados (Austria, Bélgica, Dinamarca, Alemania, Italia, Luxemburgo, Países Bajos y Reino Unido), reducirán sus emisiones y los llamados países de cohesión (España, Portugal, Grecia e Irlanda) podrán incrementarlas.

Francia (volcada en la energía nuclear) y Finlandia estabilizan sus emisiones; a Suecia, debido a su política de limitación de energía nuclear, se consiente un aumento del 4%.

En la declaración, los ministros comunitarios afirman que el cumplimiento de los objetivos requiere "cambios fundamentales en la forma en que se genera y se utiliza la energía". Esto significa mayor uso de las fuentes de energía renovable, así como la reducción de los subsidios de combustibles que generan CO2, como el carbón. El documento enfatiza la necesidad de reducir las emisiones del transporte. Los recortes ahora acordados son inferiores a las en la UE en marzo de 1997, de cara a la postura de reducción más ambiciosa que defendió, sin éxito, en la cumbre del clima.

El hecho de que España adopte un plan de aumentar sus emisiones fue ya criticado en Kioto (donde se contemplaba un 17% de incremento) por las organizaciones ecologistas por y por no pocos países.

El 15% es igualmente rechazado ahora por la organización WWF/ADENA. "Es una posición prehistórica que demuestra la dependencia de los combustibles fósiles y la ausencia de una apuesta de la Administración española por las energías limpias, y que atiende a las fuertes presiones de grupos económicos, sobre todo la industria relacionada con los combustibles fósiles, que tiene grandes inversiones en marcha", dijo ayer Juan Carlos del Olmo, secretario general de esa organización. "Además, nos coloca en una posición criticable ante países en vías de desarrollo, a los que se esta exigiendo la reducción de sus emisiones, mientras que un país industrializado como España sigue empecinado en aumentar las propias".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 18 de junio de 1998