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Reportaje:

Au revoir les enfants

Distante apenas 25 kilómetros de la frontera, el Liceo Francés de San Sebastián probablemente sea el más cercano al país de origen de estos centros. Además, este mismo año se cumple el centenario de su creación: empezó a impartir clases en el otoño de 1898. Pero ni los argumentos geográficos ni los históricos han sido suficientes para que pueda sobrevivir y, así, el próximo 30 de junio cerrará definitivamente sus puertas. Mientras los restantes 20 colegios franceses asentados en España tienen lista de espera para poder matricular a nuevos alumnos, el Liceo donostiarra no ha podido soportar la incidencia conjunta de la bajada de la natalidad y la competencia de los colegios que ofrecen la posibilidad de aprender euskera. Un total de 415 liceos franceses repartidos en 128 países de todo el mundo contabiliza la Agencia para la Enseñanza Francesa en el Extranjero para el curso 1997-1998. A partir del próximo se incluirá uno menos, con el cierre del centro de la capital guipuzcoana. Los 274 alumnos -aunque la capacidad llega hasta 343- que finalizarán este mes el curso se repartirán por otros centros próximos. Alrededor de 160 escolares acudirán a partir del próximo mes de septiembre a otros colegios donostiarras, mientras que un centenar se trasladarán diariamente a colegios de Hendaya, al otro lado de la frontera, donde se unirán a los cerca de 300 estudiantes de las cercanas localidades de Irún y Hondarribia y que, en el presente curso, suponen más del 15% de los alumnos de los colegios del municipio vascofrancés. Frente a la situación en que se encuentra el Liceo donostiarra, el Colegio Francés de Bilbao -ubicado en la localidad de Derio- debe mantener una lista de espera para la entrada de nuevos alumnos, cuando este curso ha contado con un total de 1.017 plazas. El director del Liceo Francés de San Sebastián, Philippe Etchegoyhen, se hizo cargo del mismo en 1994. Entonces, el colegio contaba con unos 400 alumnos, la mitad de los que tuvo en su mejor momento, cuando en 1980 los cerca de 800 estudiantes obligaban a que existiera una larga lista de espera para las nuevas matriculaciones. Para su último curso, tan sólo se matricularon siete nuevos alumnos, muy por debajo de los que finalizan cada año sus estudios. Etchegoyhen, nacido en el País Vasco francés y cuya lengua materna es el euskera, considera, precisamente, que la enseñanza de este idioma es "la razón fundamental" para el descenso en el número de alumnos y el consiguiente cierre del centro. "Mucha gente, que en su casa no habla euskera, ve la necesidad absoluta para sus hijos de aprenderlo. Por ello eligen colegios con fuerte presencia de este idioma", explica el director del centro, que incluso incluye en este cupo a padres que son antiguos alumnos del Liceo Francés. Junto a este argumento, Etchegoyhen cita también como otras razones que han influido en el descenso de su alumnado la bajada de la natalidad y la "pérdida de prestigio" que ha sufrido el idioma francés como lengua extranjera frente al auge cada vez mayor del inglés. "La demanda en los colegios franceses en España es más por el sistema educativo que por la lengua, como se demuestra cuando el padre de un alumno le dice al director de un Liceo que está encantado con la enseñanza, pero que le gustaría que, en lugar de en francés, lo hicieran en inglés", señala el director del centro donostiarra. Etchegoyhen se muestra convencido de que el francés ocupa el cuarto puesto en el interés de las familias de San Sebastián, tras el euskera, castellano y del inglés. La unión de todos estos factores motivó la constante caída de alumnos a partir de 1982, no sólo de los estudiantes del Liceo, sino también de los adultos que acudían a clases nocturnas de francés. A finales de los años setenta, éstos llegaron a rondar las 600 personas, mientras que, cuando hace dos años se eliminaron dichas clases, tan sólo asistían 28 a seis niveles diferentes. Para los padres de alumnos, que han realizado numerosas gestiones para mantener abierto el Liceo, la desaparición definitiva supone "un gran disgusto", como reconoce la madre de una de las estudiantes que a partir del año que viene acudirá a Hendaya y que también estudió en el mismo colegio. Los primeros intentos para recuperar la situación se dieron con el cambio de ubicación del centro. En 1992, se produjo el traslado desde la Maison de France, situada en el Paseo de Francia, en el centro de San Sebastián, donde se había instalado en 1913, hasta un antiguo convento de la zona de Ategorrieta. Pese a ello, la caída del número de alumnos continuó y, ya en el curso 1996-1997, el Gobierno francés planteó el cierre, evitado en el último momento al comprometerse a mantener las subvenciones que en la última década venía otorgando para cubrir las pérdidas. Sin embargo, el pasado mes de diciembre el Ejecutivo del país vecino decidió finalmente retirar las ayudas al colegio. También concluyeron sin éxito las negociaciones con Misión Laica Francesa, una organización sin ánimo de lucro que cuenta con colegios por todo el mundo, entre ellos los de Alicante, Murcia, Zaragoza o Las Palmas, al no lograr nuevas subvenciones de los gobiernos francés o vasco. Al final, con los exámenes del próximo junio, ya que el sistema educativo francés no tiene pruebas en septiembre, se echará el telón sobre un siglo de historia del Liceo en San Sebastián. Un cierre que supone un "caso excepcional" entre los colegios franceses del mundo, según recuerda Etchegoyhen desde su perspectiva de haber pasado ya por centros de las mismas características en África, Oceanía, América y varios países europeos. Es más, la tendencia es la contraria, ya que actualmente existe una fuerte demanda de apertura de nuevos colegios, especialmente en países del Este de Europa.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de junio de 1998