El ex funcionario de prisiones declaró ante el juez que le iban a dejar morir

El ex funcionario de prisiones José Antonio Ortega Lara declaró en su día ante el juez de la Audiencia Nacional Javier Gómez de Liaño que sus secuestradores le dijeron muchas veces que no le matarían durante su cautiverio, pero que éste iba a ser muy largo. Ortega añadió que los etarras después cambiaron de estrategia y le informaron que no le iban a matar sino que le dejarían morir.En la declaración, que fue leída ayer en la sala del juicio, Ortega reconocía que llegó a perder la esperanza de ser liberado

Los acusados rechazaron en todo momento que pensaran dejar morir a su víctima. José Luis Erostegi dijo: "Eso de que le íbamos a dejar morir es una falacia y una mentira". Y se preguntó: "¿Cómo se comprende que le diéramos vitaminas si queríamos que muriera de hambre?". Más tarde agregó que le dieron todo lo que pidió: comida, medicinas, jabón, una maquinilla para que se cortase el pelo y utensilios para limpiar la "txabola". Y como la explicación no le parecía suficiente añadió: "Y la comida era casera: legumbres, lentejas, alubias, macarrones, verduras".

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El fiscal se interesó en repetidas ocasiones por el progresivo deterioro de la víctima durante su cautiverio y preguntó: "¿No apreciaron que Ortega perdía peso y que se encontraba mal?".

Uribetxebarria respondió: "No sé yo de enfermedades internas. Si no come bien, va a adelgazar un poco; pero comer comía y la comida era buena; desde luego, mejor de la que dan aquí".

El fiscal Gordillo trató de ahondar en las secuelas que le han quedado a Ortega Lara después de los 532 días de cautiverio, pero Ugarte le replicó: "La política de exterminio del Gobierno español ha terminado con 15 presos".

A preguntas del fiscal, Erostegi afirmó que conversaban con Ortega Lara todos los días en el zulo, aunque los etarras llevaban la cara cubierta con un pasamontañas. Ugarte aseguró que él en persona le había entregado una carta de su mujer, Domitila, y un comunicado de ETA, en el que se le explicaba las razones por las que había sido secuestrado y las condiciones que la banda exigía para su liberación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0010, 10 de junio de 1998.

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