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Eliseo Alberto y Sergio Ramírez, premios de novela Alfaguara, hablan del Caribe y la muerte

Son dos obras que hablan del Caribe y de la muerte. Sergio Ramírez, en su novela Margarita, está linda la mar, y Eliseo Alberto, en Caracol Beach, han elegido caminos distantes para narrar la historia de un hombre que quiere matar al dictador Anastasio Somoza y de otro solitario que busca su propia muerte y acaba desencadenando una tragedia. Y ambos relatos tienen en común el mundo del Caribe, Nicaragua en el caso de Ramírez y Cuba en el libro de Alberto. Las dos novelas consiguieron ganar el I Premio Internacional Alfaguara de Novela.

"Son como Mauri y Maguregui". El editor de Alfaguara, Juan Cruz, rememoraba así ayer la mítica línea media del Athletic de los años 60 para definir la pareja literaria que involuntariamente han formado Eliseo Alberto y Sergio Ramírez al proclamarse, en igualdad de condiciones y con la misma dotación económica (25 millones de pesetas para cada uno), vencedores del I Premio Internacional Alfaguara de Novela. Ayer llegaron ambos a Bilbao con miles de kilómetros a sus espaldas, los recorridos en una gira de presentación de sus obras por varios países de Lationoamérica y media España. Sergio Ramírez (Nicaragua, 1942), ex vicepresidente del Gobierno sandinista, "el lado intelectual de la revolución latinoamericana", en palabras de su editor, ha situado su novela en la Nicaragua de la primera mitad del siglo XX, entre el regreso de Rubén Darío y el atentado contra Anastasio Somoza ocurrido 50 años más tarde. Eliseo Alberto (Arroyo Naranjo, Cuba, 1951), novelista y guionista de cine de éxito (es el autor del guión de la película Guantanamera, de Tomás Gutiérrez Alea) ha escrito en Caracol Beach un relato que transcurre en un solo día, en el que a un ritmo trepidante un cubano loco busca a alguien que acabe con su vida. Ramírez cree que el único paralelismo entre sus obras se encuentra entre los personajes centrales de sus novelas. "Son vidas predeterminadas, una en la ficción y otra en la historia, que yo sólo puedo reescribir este capítulo en términos imaginativos", dice Ramírez al hablar de los protagonistas de ambas narraciones. Alberto señala que las dos novelas se mueven en el mundo "tan mágico" del Caribe. "El mar, la playa coinciden hasta en el título de las dos novelas. En Centroamérica es casi obligatorio hablar del mar". Imaginación y memoria se mezclan en las dos obras. "La memoria es la reserva principal de la propia imaginación", asegura Alberto. "Como escritor me interesa la memoria reciente, la que yo recuerdo. Como lector me fascinan las novelas que se adentran en la memoria de los pueblos". "El territorio de la memoria es muy impreciso, por eso en América Latina los escritores sustituyen con ventaja a los historiadores", prosigue Ramírez antes de precisar que su libro no pretende ser la historia de la Nicaragua contemporánea. Ambos autores reflexionaron sobre la tristeza que destilan sus obras. Alberto, afincado en México, explica que ha escrito su novela con una gran añoranza de Cuba; Ramírez habla, en cambio, de su empeño en combinar humor y melancolía para conseguir llegar a sus lectores.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 5 de junio de 1998

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