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CARTAS AL DIRECTOR

Fumar en hospitales

Con ocasión de tener un familiar en la clínica La Concepción ingresado en la unidad de vigilancia intensiva, tercer piso, dada su gravedad me toca esperar durante muchos ratos en una sala de espera situada en los pasillos entre la salida de los quirófanos y la entrada en la UVI al lado de los ascensores donde suben y bajan a los recién operados.También allí es donde esperan el resultado los familiares de los que están operando.

Ni qué decir tiene el gentío que hay allí a todas horas. He contado hasta 10 familiares de un solo enfermo esperando, además de dos niños naturalmente dando saltos y viendo pasar las camas de los operados enganchados a las bombonas de oxígeno con los cables correspondientes, sus vendajes e inconscientes todavía por la anestesia.

En fin, una exhibición deplorable de la intimidad que debe procurarse rodee al paciente que no puede decidir por sí mismo si quiere servir de espectáculo curioso a todo tipo de gente.

Pues bien, entre todo aquel gentío de tertulias, enfermos, enfermeros y demás profesionales que pululan por allí, ¡la gente fuma y hay ceniceros...!

Yo he querido varias veces rogar que no lo hicieran y me han maltratado de palabra, he ido al retén de enfermeras de la planta y no me han hecho caso.

¿Se puede poner remedio a esta situación tan sencilla...?-

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 31 de mayo de 1998