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DESASTRE ECOLÓGICO

2.000 personas gritaron en Sevilla «salvemos Doñana»

La voz de algunos de los afectados sí se hizo escuchar ayer en las calles de Sevilla. Cerca de 2.000 personas acudieron a la manifestación que con el lema Salvemos Doñana, habían convocado organizaciones ecologistas y sindicales andaluzas. En la cabecera de la marcha, que fue primero al palacio de San Telmo, sede de la Presidencia de la Junta de Andalucía y después a las puertas de la Delegación del Gobierno, rodeado de los dirigentes de las asociaciones, el coordinador de Izquierda Unida en Andalucía, Antonio Romero.Las proclamas en el seno de la manifestación -«menos Tocino, más verdura»- se centraron en pedir las dimisiones de José Luis Blanco, consejero de Medio Ambiente e Isabel Tocino, titular del Ministerio.

Mientras los ecologistas exigían responsabilidades políticas, el informe de la comisión de coordinación informaba del ritmo de la operación más urgente, según los expertos, tras el desastre: la retirada de los lodos tóxicos. 70 nuevos trabajadores se unieron a las tareas de extracción, en las que participan 143 máquinas. El informe del comité no reflejaba el habitual apartado de recogida de peces muertos. Y es que, según reconoció el director de Gestión del Medio Natural de la Junta, Juan María Cornejo, «en el Guadiamar prácticamente no queda un pez».

Un grupo de ocho personas, -abogados, ingenieros, urbanistas y otros profesionales-, presentaron ayer en el juzgado de instrucción número 2 de Sanlúcar la Mayor (Sevilla), una querella criminal contra los que considera supuestos responsables del desastre ecológico, a los que solicita que se imponga una fianza de 30.000 millones de pesetas para responder a las posibles responsabilidades civiles.

De admitirse a trámite la querella este grupo se personaría como parte en la causa y podría ejercitar la acción popular en un futuro sumario. El abogado José Ignacio Aguilar ya anunció el pasado lunes la intención de este grupo de profesionales de crear una asociación de damnificados por la riada tóxica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 1998