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Toda la UE, salvo España, propone a un alemán para presidir el BERD

Catorce de los 15 ministros de Economía de la Unión Europea (UE), todos salvo España, consensuaron ayer el nombre del antiguo secretario de Finanzas alemán Hörst Köhler para ocupar la presidencia del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), que financia especialmente la recuperación económica de los países europeos orientales.Así lo anunció ayer su padrino, el ministro alemán Theo Waigel, al término de la reunión del Ecofin (Consejo de Ministros de Economía y Finanzas). La salvedad española obedece a que el vicepresidente Rodrigo Rato se trasladó a Túnez para acompañar al presidente del Gobierno, por lo que se ausentó del encuentro durante el almuerzo, cuando se debatió el nombramiento. El secretario de Estado, Cristóbal Montoro, expresó una reserva, a la espera de la decisión de su superior.

Rato había anunciado antes del mediodía, refiriéndose a Köhler: "No hay consenso. No hay elementos para ese consenso", reiteró, tras recordar que España ha presentado un candidato de relieve y prestigio, su antecesor en el puesto, el socialista Pedro Solbes.

Dos versiones

Caben dos versiones. O bien Rato percibió que otros ministros no estaban por la labor de nombrar al hombre de Bonn (antecesor del actual presidente del Bundesbank, Hans Tietmeyer, como secretario de Estado de Finanzas, actual presidente de las cajas de ahorro y asesor del canciller Helmut Kohl), o bien la falta de consenso preanunciada se refería a sí mismo.Hay bases para argumentar en favor de esta última hipótesis. Una, la defensa de Solbes. Dos, que a la Administración española le disgusta la designación de un alemán, porque se estaría ante una situación de juez y parte, según fuentes de la misma. ¿Por qué? Porque el BERD financia al Este europeo, casualmente área de prioritaria inversión alemana.

También puede ocurrir que Madrid pretenda castigar -aunque sea unas horas o unos días, antes de ceder- a Bonn. Waigel volvió ayer con la cantinela del cheque alemán para reducir su contribución al presupuesto común. Pero esta vez explicitando su objetivo de que la cumbre de Cardiff -el próximo junio- emita una resolución favorable a su objetivo. España se opone férreamente.

El nombramiento de Köhler constituye una compensación al compromiso de la última cumbre sobre el Banco Central Europeo, cuyos vicepresidente y segundo presidente serán franceses. Y a la mala posición en que el presidente francés, Jacques Chirac, dejó a Kohl con sus insistencias de detalle. Hasta ahora, la presidencia del BERD era terreno acotado de franceses.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 20 de mayo de 1998