Baja radicalmente el número de multas de radar por su complicado cobro

La Policía Municipal ha puesto en los tres primeros meses del año muchas menos multas por exceso de velocidad que en el mismo periodo de tiempo del año pasado. Exactamente, 6,5 veces menos. La razón: los agentes siguen al pie de la letra las instrucciones del concejal de Circulación, José Ignacio Echeverría, partidario de que sólo se impongan denuncias con posibilidades de cobro. Y las que se ponen por medio del radar son fácilmente recurribles, ya que no se entregan al conductor.Los números cantan: en el primer trimestre de 1997, la policía puso más de 35.583 multas a coches que circulaban más rápido de los permitido; en el mismo periodo de este año, esta cifra ha descendido a 5.400. Y esto se debe a que los agentes han abandonado, en gran parte, la práctica de multar a distancia, esto es, con radar, sin notificación inmediata por parte del agente al conductor.

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Esta modalidad acarreaba una consecuencia: los conductores, aconsejados por las asociaciones de automovilistas, recurrían la denuncia con claras probabilidades de salir vencedores amparándose en la "incorrecta notificación". Un portavoz de la asociación De Vuelta, una asociación especializada en defender a los conductores multados, indicaba que esta decisión "deja claro la voluntad recaudatoria del Ayuntamiento".

El concejal de Circulación tiene otra versión. El edil no cree que la decisión responda a un afán recaudatorio, sino a una cuestión relacionada con la burocracia y la efectividad. "Hemos de terminar de una vez por todas con ese mito de que en Madrid las multas de tráfico no se pagan", explica el concejal. "Y para eso es necesario que la parte del municipio que se encarga de cobrar las multas lo haga, y que los que las ponen, las pongan selectivamente. De esta manera se pondrán menos multas, pero al que se le ponga, ése no se escapa. Es una manera de mejorar el tráfico", añadió.

El concejal de Hacienda, Pedro Bujidos, está de acuerdo con esta teoría. Y con la práctica: el Ayuntamiento cobra ahora cinco veces más multas de tráfico que hace tres años. En 1995 se recaudó por este concepto 520 millones de pesetas; en 1997, 2.375 millones. PASA A LA PÁGINA 3

El concejal de Circulación no se explica por qué hay menos denuncias por aparcar mal

VIENE DE LA PÁGINA 1Además de las multas por exceso de velocidad, la policía castiga también este año menos el aparcamiento indebido. En los tres primeros meses de 1997, los agentes impusieron un total de 124.355 denuncias por este asunto; en el primer trimestre de 1998, 102.104, un 17,9% menos. Lo mismo pasa con las multas por dejar un vehículo en un carril-bus (un 16,7% menos) o en doble y triple fila (un 25% menos).

¿Cómo se entiende esto? El concejal de Circulación responde con un "no me lo explico, porque la grúa trabaja mucho contra los que aparcan donde no deben".

El edil socialista Eugenio Morales cree que el PP "tiene menos policías en la calle para vigilar la indisciplina, que es la misma que el año anterior, pero, claro, menos castigada". "No me creo que el tráfico funcione mejor ahora que hace un año", añade el edil socialista, "o que haya menos coches mal aparcados, sólo hay que darse una vuelta por ahí para comprobarlo". Morales considera, asimismo, que "los carriles-bus siguen igual de tomados ahora que en 1997 por coches mal aparcados, que invalidan cualquier tipo de inversión que pueda emprender la EMT para modernizarse y mejorar el servicio".

En total, la Policía Municipal impuso en los tres primeros meses del año pasado 299.626 multas; en el mismo periodo de este año, la cifra ha bajado hasta las 222.222. Es decir, un 26% menos. En ellas se cuentan las multas por saltarse un semáforo en rojo, que han descendido un 20%.

No todas las sanciones se castigan en grado menor este año. Por ejemplo, las multas por dar positivo en el control de alcoholemia se han incrementado, resultado del mayor número de controles llevados a cabo por la Policía Municipal. Por otra parte, los accidentes con heridos han subido en estos tres meses un 4,27%.

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Sobre la firma

Antonio Jiménez Barca

Es reportero de EL PAÍS y escritor. Fue corresponsal en París, Lisboa y São Paulo. También subdirector de Fin de semana. Ha escrito dos novelas, 'Deudas pendientes' (Premio Novela Negra de Gijón), y 'La botella del náufrago', y un libro de no ficción ('Así fue la dictadura'), firmado junto a su compañero y amigo Pablo Ordaz.

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