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Competencia y nuevas vías

Las exportaciones del sector han contado con el tirón de marcas de complementos como Camper y de las grandes superficies, como Cortefiel o Mango (que cuenta con 18 tiendas en 15 ciudades japonesas y que espera aumentar este año). Por su parte, la gallega Zara abrirá su primera tienda en la zona de Shibuya en el mes de agosto. En un espacio de 1.500 metros cuadrados -que alquilará por 190 millones de pesetas al año y en el que invertirá 1.000 millones- tiene previsto vender la misma ropa que en España, según aseguran sus responsables.«Estas empresas te abren camino, pero nuestras vías de competencia, como diseñadores, son diferentes. Su mercado tiene un precio determinado y en nuestro caso se trata de ofrecer más calidad», afirma Pernas. Así pues, sin competencia aparentemente directa y con la vista puesta en el segundo mercado más importante del mundo, los diseñadores españoles confían en la apuesta española. «Ahora en Japón vamos a tener un gran éxito si somos serios y constantes. Lo que necesitamos es el apoyo institucional, porque es difícil entrar en un mercado tan exigente», según el modista gallego.

Este año, la moda española ha estado presente en Japón en la muestra Spain fashion (a la que acudieron 104 empresas) y en la feria Expoconsumo, en la que se expusieron diseños españoles. Además, están previstas próximas presentaciones en verano. El mercado global de la moda en España (junto con complementos) mueve cerca de tres billones de pesetas anuales, según el ICEX, cifra que aún deja que desear en comparación con Italia, que produce cinco veces más que España y exporta su misma cantidad multiplicada por siete.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 4 de mayo de 1998