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El Festival de Cine de San Sebastián dedicará una retrospectiva a Mikio Naruse

El Festival Internacional de Cine de San Sebastián descubrirá al gran público la trayectoria de Mikio Naruse (1905-1969), uno de los grandes nombres de la dirección cinematográfica japonesa, a través de una retrospectiva que reúne lo más representativo de su obra. En su 46ª edición, el próximo septiembre, el festival, proyectará en colaboración con la Filmoteca Española, alrededor de 40 películas realizadas por este cineasta, apenas conocido fuera de Japón.

La retrospectiva se presenta como una gran ocasión para descubrir a Mikio Naruse, cuya trayectoria y personalidad escasamente han trascendido las fronteras de su país. El festival asegura que es una de las retrospectivas más completas que se han realizado sobre su figura. De las 88 películas que dirigió Naruse entre los años 30 y 60, muchas se perdieron y ahora se han logrado recuperar aproximadamente 40, que se proyectarán en San Sebastián. A pesar de que a Naruse se le sitúa a la altura de Kenji Mizoguchi, Akira Kurosawa y Yasujiro Ozu, sus producciones cinematográficas no han alcanzado la misma popularidad que las de estos tres maestros del cine japonés. Los entendidos ven la causa de este escaso eco en la visión que Naruse ofreció de Japón. Mientras Mizoguchi y Kurosawa se han labrado su fama a partir de filmes que transmiten una imagen del Japón feudal, Ozu y Naruse prefirieron retratar la vida cotidiana de la sociedad de la época. Las películas de éste último comenzaron a proyectarse en festivales y filmotecas europeas a finales de los años 70. Entonces sorprendió, según el Festival de Cine de San Sebastián, "la modernidad de su cine, su compromiso con la realidad, su progresista visión de la realidad y su delicado equilibrio en la puesta en escena". Su saber hacer en la dirección ya recibió un primer homenaje en la 45ª edición del festival donostiarra. Ukimuno (Nubes flotantes), una de sus grandes obras, fue proyectada en el ciclo Una larga ausencia. Ahora el reconocimiento es mucho más ambicioso. Entre la cuarentena de películas que se proyectarán figuran además Tsuma no bara no yo ni (Mujer, sé como una rosa), de 1935; Meshi (El almuerzo), de 1951; Okasan (Madre), producida en 1952 y Onna ga kaidan o agaru toki (Cuando una mujer sube las escaleras), dirigida por el cineasta japonés en 1960. Naruse aprendió el oficio del cine desde dentro y formó parte de los katsudokas, directores artesanos del cine japonés. Dio los primeros pasos de su trayectoria en 1930 y a partir de entonces se prodigó en pequeños dramas humildes, shomin-geki, en los que los personajes, lejos de actuar conforme a las exigencias de la sociedad, se guían por su ética personal. Con Naruse las mujeres se enfrentan a los problemas, según el festival, de una forma valiente y arriesgada poco frecuente en una sociedad conservadora como la japonesa. Así, a su muerte había construido "una filmografía tan sólida como personal en la que predominan los melodramas de la vida cotidiana de una clase media-baja, la que vive hacinada en lo que se llama en Tokio el shitamachi, equivalente más o menos de los viejos barrios del centro de la ciudad".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 1 de mayo de 1998

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