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Crítica:TEATRO
Crítica

Un Lope bobo

Lo que domina este espectáculo es el estilo de Ágatha Ruiz de la Prada: infantil, de formas abultadas, con botones de Pierrot o lunares o corazones; con colores sin mezclar. Parece un cuento y sin embargo no veo yo claro que sea para niños: los actores disparan contra Lope, destruyen su verso -hacen cosas terribles con los sonetos-, y apenas desentrañan la trama, por otra parte errónea e inconcluyente, de la famosa obra. De las famosas Virtudes, sólo una podía hacer felices a los niños, que es la que interpreta el papel de la chica bestia, a la que algo ilumina el amor. No teniendo un interés especial por Lope de Vega, es mejor llevar a los niños a un espectáculo directamente para ellos. Si se tiene un interés por Lope, mejor no acudir. Yo me fui al terminar la primera parte. Empezaba lo que prometía ser un largo descanso -para que las glorias de ese tipo de sociedad respondieran a las preguntas de las radios y las televisiones con gestitos de alegría-, y, estábamos ya en la madrugada. En la fría carrera de San Jerónimo, los fugitivos nos sonreíamos unos a otros con sonrisas de pícara satisfacción.

La dama boba

Intérpretes: Fernando Huesca, Julio César Rodríguez, Emilio Ureta, Antonio Duque, Manuel Fadón, Elena Martín (Virtudes), María José Álvarez, Soledad Mallol (Virtudes), Paca Mencia, Enrique Simón, Diego Molero, Diseño, escenografía y vestuario: Ágatha Ruiz de la Prada. Versión: Daniel Pérez Fernández. Dirección: Jaroslaw Bielski. Teatro Reina Victoria. Madrid.

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