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Naúfragos en el mar del ruido

Los vecinos del barrio más afectado por Barajas reciben con escepticismo la idea de irse a cambio de dinero

El barrio de la Estación es una isla. Está separado del casco urbano de Coslada, municipio al que pertenece, por más de dos kilómetros. Además, alberga 897 viviendas acotadas por el río Henares y una gravera, la concurrida avenida de San Pablo (desde la que los conductores de Coslada y San Fernando salen a la N-II), la propia autovía, su variante y las vías del tren de cercanías. Todas estas infraestructuras le aportan una buena dosis de ruidos. En cuanto al cielo, es barrio más afectado por la huella sonora de los aviones que utilizan Barajas. Sus vecinos soportan una medía de 70.5 decibelios, según las mediciones de Aeropuertos Españoles y Navegación Aérea (AENA). El máximo recomendado por la Organización Mundial de la Salud es de 65 decibelios por el día y 55 por la noche.

A orillas de la autovía hay tres calles que ofrecen como fachada varios restaurantes. Estas vías descienden desde el nudo que enlaza la variante de la N-II y la avenida de San Pablo hasta la ribera. En un bar, varios vecinos comentan la noticia de que sus casas son difíciles de insonorizar, como prevé la declaración de impacto ambiental de la tercera pista de Barajas, y que AENA no descarta la posibilidad de comprárselas para que se instalen en otra parte.

"Nos suena esa música. Sonó también cuando el ministerio quería alargar la variante de la N-II y en el camino estaban nuestras casas", dice Angel Sánchez de 38 años. "Llevo 17 años viviendo en el barrio y mis dos hijas han nacido aquí. Esto es como un pueblo. No quiero irme a un piso. Ya estoy sordo, así que, ¿qué más me da?", dice. Luego añade que ha invertido 300.000 pesetas en dobles ventanas y mejores cubiertas. "Guardo la factura por si alguien me la quiere abonar", añade, escéptico.

El resto del barrio son bloques de tres o cuatro alturas construidos en los sesenta y setenta para albergar a los obreros de las fábricas cercanas. La media de edad de sus residentes es más elevada que la del resto de Coslada. "Los jóvenes no se quieren quedar. Este barrio debería desplazarse entero. Insonorizarán las casas, pero, ¿y las calles, el colegio, la residencia de ancianas y el centro cultural?", comenta el alcalde de Coslada, José Huelamo (IU). "¿Desplazar el barrio? Eso lleva intentando el ayuntamiento desde 1993. Entonces hicimos una encuesta y el 70% no estaba- dispuesto a irse", dice Félix Sánchez, el presidente de la asociación de vecinos. "Es cierto que el barrio está comprimido, pero, ¿dónde está el dinero para desplazarlo? Que nos lo digan con mapas y maquetas de los nuevos pisos", añade.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 17 de abril de 1998