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Crítica:

Iggy Pop corona el Festival Espárrago con el poder de su rock sinuoso

Amparanoia y Ska-P llevan al escenario crítica social y diversión

Iggy Pop, con medio siglo de azarosa vida a sus espaldas, llevó ayer al Festival Espárrago Rock a su mejor momento. El sinuoso rockero desplegó sus artes ante los cerca de 10.000 asistentes del festival granadino y consiguió encandilarlos. Más tarde Bad Religion cerraría un programa en el que participaron grupos de diversos estilos musicales, pero con el denominador común de la búsqueda de un lenguaje común para los tiempos que corren.

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El Festival Espárrago Rock terminó anoche la segunda jornada de su 10ª edición con una dulce y algo polvorienta sensación de satisfacción. Dulce, porque todo transcurrió más o menos como se tenía pensado. Las cerca de 60 actuaciones se desarrollaron con normalidad y pocos retrasos. Polvorienta, porque, sobre todo en el escenario principal, los momentos de mayor emoción levantaban una polvareda que dejaba todo un sector al borde del ahogo. Semejante reconocimiento público lo lograron desde primeras horas de la tarde los granadinos Amparanoia. Los temas de su álbum El poder de Machín fueron coreados y bailados por un nutrido público, que se sentía literalmente como en casa. Los ritmos cálidos de la banda y el carisma de Amparo, su cantante y compositora, acompañaron perfectamente el ánimo festivo de la gente.

Consignas y pancartas

Las cosas así, alegres y bien dispuestas, fueron aprovechadas por los madrileños Ska-P al máximo. Si Amparanoia invitaba al baile y al buen humor, Ska-P hizo dar botes. El espectáculo de este grupo incluye una sucesión de consignas, pancartas, banderas y disfraces que dan a la escena el color de una tarde de diversión. La vena política de Ska-P propuso una vez más los temas que preocupan a la banda vallecana: solidaridad con los okupas, con los parados y las luchas de liberación en países latinoamericanos, además de la legalización del cannabis. Todo ello a lomo de un ska festiivo y enérgico. Más o menos parecido a la propuesta de los también madrileños Mamá Ladilla, que actuaron casi al mismo tiempo en el escenario Tipo, con menos público pero igual respuesta. La marcha no decayó con la aparición de Dream Theatre. El grupo norteamericano soltó su estampida musical por primera vez en nuestro país. Heavy metal de referencias clásicas, potente, pero que no llegó a levantar altas polvaredas. Los irlandeses de Therapy? se mostraron dispuestos a poner a prueba a sus fans con un cambio fundamental en su carrera. El trío se ha convertido en cuarteto, con otra guitarra más y un nuevo batería. Su nuevo álbum, Semi Detached, es, según Andy Caims, cantante y guitarra, "el principio de un nuevo rumbo en la banda". En un encuentro con la prensa antes de su actuación, los integrantes de Therapy? manifestaron que su etapa de sonido industrial había quedado atrás. "Ese disco tiene mucho más de rock que del viejo sonido industrial. Para eso existen grupos como Prodigy o Nine Inch Nails, que lo hacen bastante bien. Nosotros haremos punk rock, que es lo que sabemos", dijo Caims.La incorporación de un nuevo guitarrista, el ex Siouxie & The Banshees Martin McCarrick, es la muestra más clara de esa voluntad de cambio. "Habíamos llevado el concepto de trío hasta el máximo. Ahora buscamos ampliar nuestro horizonte, pero siendo fieles siempre a Therapy?"'. Esa fidelidad los ha llevado a detenerse y reflexionar sobre el trabajo del grupo. Se han tomado las cosas con calma y han tardado un año en grabar su nuevo disco. "No quisimos hacerlo a lo grande, sino disfrutando de lo que hacíamos", afirmó Cairns. "Lo grabamos en varios pequeños estudios para sacar, sin ningún tipo de presión, lo mejor de nosotros".

Therapy? procuró demostrar que está muy vivo como grupo y en el escenario se comportó con el dominio que da la experiencia y la ilusión de ofrecer algo distinto. Como bautizo, el cantante destrozó una guitarra y lanzó el pie del micrófono a su público. Un gesto de cariño que más tarde repetiría un par de veces Iggy Pop en su presentación.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 6 de abril de 1998