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Ferzan Ozpetek filma la "pasión tranquila" del baño turco

Ferzan Ozpetek nació en Turquía hace 37 años y se marchó a Italia siendo muy pequeño. Allí vive todavía, conforme con su condición de extranjero. "Conocer otra cultura te ayuda a concerte mejor a ti mismo". Pero volviendo de vez en cuando a su país natal. Según contó ayer en Madrid, uno de esos viajes con sus amigos italianos fue clave para rodar Haman, el baño turco, una producción turco-italo-española vista ya en Cannes, San Sebastián y Valencia que se estrena ahora en 22 salas españolas."Si no hubiera sido por mis compañeros de viaje, jamás habría vuelto a un baño turco de Estambul", dice. "La vida europea no deja tiempo a casi nadie para pasar tres horas tocándose, limpiándose, relajando el cuerpo y cultivando el espíritu como exige el baño turco. Muchos de esos locales maravillosos han desaparecido ya. Ahora son una cosa casi exclusiva para los pobres sin ducha y los turistas".

Partiendo de ese humeante símbolo de la vida premiosa, "ésa en la que cuenta sobre todo la pasión, los pequeños detalles, los momentos cálidos, las largas comidas con la familia", Ozpetek ha filmado una historia mediterránea que habla de la incomunicación y la nfidelidad, el amor y el desamor (hetero y homosexual), las supersticiones, el machismo y el poder de las mujeres.

"Es verdad que en la película aparece el machismo mediterráneo", comenta. "Pero, pese a las apariencias, igual en Turquía que en Italia, son las mujeres las que mueven las cosas y tejen los hilos de la vida. Por eso ellas son las auténticas protagonistas del filme".

Roma y Estambul

Rodada entre una Roma sólo entrevista y una Estambul antitópica -"huíamos de los bazares a toda costa"-, la película cuenta con un reparto turcoitaliano encabezado por Alessandro Gassman. Ozpetez cuenta que pensó en el hijo de Vittorio -que no pudo venir a Madrid por problemas con la productora francesa con la que está rodando- escribiendo el guión, aunque luego lo encontró "demasiado joven" y ofreció el papel a otros cuatro actores. "Ninguno quiso hacerlo, así que por fin le mandé el guión y aceptó entusiasmado. Se puso totalmente a mi disposición y creo que el resultado es su mejor interpretación. Vittorio, que vino a Cannes a ver el estreno, se quedó encantado. Poco a poco, parece que Alessandro va venciendo la dificultad de tener ese padre gigantesco".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 28 de marzo de 1998