China despedirá a la mitad de sus funcionarios

Hace casi medio siglo, un victorioso partido comunista tomó el control de China y decidió eliminar a los terratenientes. Ayer, los dirigentes del partido llevaron a cabo una nueva revolución, en esta ocasión dirigida a los millones de funcionarios que, a falta de otra ocupación, pasan el tiempo tomando té y leyendo periódicos, y cuya afición al papeleo y los trámites burocráticos sólo es comparable a su habilidad para asistir a cualquier banquete que se celebre con fondos públicos. El número de funcionarios a sueldo del Gobierno central va a reducirse a la mitad antes de fin de año.

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Y eso es sólo el comienzo. Antes de que concluya 1999, los Gobiernos locales y provinciales deben presentar planes de reorganización que obligarán a varios millones más de burócratas a enfrentarse con el mundo real. Así lo propuso ayer un informe presentado ante la Asamblea Nacional del Pueblo (ANP, Parlamento) por el secretario general del Consejo de Estado (Gobierno), Luo Gan, quien se lamentó de "la falta de separación entre el Gobierno y las empresas".La decisión se enmarca en el deseo de China de avanzar hacia una auténtica economía de mercado. La reducción de la burocracia es parte de un reajuste radical de su anquilosado aparato estatal, según informa Efe. Con este programa, el más controvertido que deberá aprobar la ANP en su sesión de clausura el próximo día 19, Pekín intenta apartar definitivamente la sofocante mano del Gobierno de algunas de las más importantes compañías chinas y alejar de esta forma el fantasma de una crisis similar a la que ya sufren sus vecinos asiáticos.

El hinchado y burocrático funcionariado de China y sus innumerables regulaciones arruinan la vida de cualquiera que intente conseguir algo en China. El secretario general del Consejo de Estado admitió todo eso ayer cuando anunció la mayor reorganización del sistema desde el triunfo comunista de 1949.

"Existe un problema serio consistente en que demasiada gente hace demasiado poco trabajo, lo que provoca la multiplicación de los trámites y la burocracia, y al mismo tiempo genera corrupción, malversación y malos hábitos sociales", declaró Luo a la Asamblea Nacional del Pueblo (Parlamento).

El secretario del Consejo de Estado no facilitó cifras, pero según los medios de comunicación chinos el número de funcionarios de la Administración central va a pasar de ocho a cuatro millones. El número de funcionarios del conjunto de las administraciones ronda los 33 millones. El tamaño del Gobierno le hace "demasiado pesado y complicado", en opinión de Luo. La primera fase de la reorganización afectará a los departamentos del Consejo de Estado. Un total de 15 ministerios y comisiones van a desaparecer y en su lugar se crearán cuatro superministerios, lo que significa que el número de departamentos ministeriales va a pasar de 40 a 29.

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"Es una revolución", admitió Luo, pero también advirtió de que Ias reformas no pueden llevarse a cabo sin resistencia ni riesgos". "Sin embargo, no hay futuro si no reformamos concluyó. Las empresas no tendrán que depender tanto de los departamentos oficiales y los subsidios estatales a las unidades no administrativas se eliminarán en tres años.

El mayor riesgo es qué se va a hacer con los cuadros, o "tesoros del Estado" como les llamo Luo. El secretario del Gabinete dijo que la "reducción del tamaño del Gobierno y el ajuste de personal" estará completo para finales del presente año, pero llevará tres años "canalizar" a los cuadros en programas de reciclaje. No obstante, con un paro creciente por los despidos de las empresas estatales, muchos funcionarios temen lo peor.

También los economistas se muestran escépticos y recuerdan la historia de China en la que nadie ha tenido mucho éxito frente a la burocracia. "Es: una gran, idea, pero no estoy seguro de si llegará a ponerse en práctica con éxito", aseguró a la agencia Reuters Ding Jing-ping, director en funciones de Anderson Consulting en Pekín.

The Independent / EL PAÍS

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