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GENTE

UN CULÍN DE MANOLÍN

Que uno pasee por la calle o por una feria y una voz le anime a entrar en un establecimiento, a subirse en un caballito o comprar una chuchería ya ha dejado de ser sorprendente, pero si le dicen: "Soy Manolín y le pongo un culín" ya le deja más perplejo. Sobre todo si a continuación oye el chichisbeo, que diría Cándido, de un líquido al caer en un vaso y le ofrecen a continuación un culín de sidra asturiana. Pues bien, Manolín es un robot metálico vestido de porruanu que les está haciendo la competencia a Manolo Martínez y Antonio Pérez, escanciadores profesionales, en el pabellón que el Principado de Asturias ha llevado a la feria barcelonesa Alimentaría 98. El muñeco, dotado de un sensor, es el mejor embajador de la sidra asturiana estos días en la capital catalana, donde se lo disputan, además de la sabrosa bebida,empresarios de diferentes partes del mundo. La misma sidra, cuyo precio en el Principado no supera las. 250 pesetas por botella, sube como la espuma en las preferencias de los que buscan una bebida refrescante y bajo volumen de alcohol, y en Madrid se han detectado ventas de hasta 1.200 pesetas por botella.-

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