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Bill Gates se enfrenta en el Senado de EE UU a los que le acusan de monopolizar la navegación por Internet

En un singular careo parlamentario, el presidente de Microsoft, Bill Gates, defendió ayer el comportamiento de su compañía ante los representantes de las empresas que le acusan de ejercer prácticas monopolísticas. Ante un comité del Senado, Gates trató de explicar que una compañía monopolística "es por definición aquella que trata de restringir la entrada en el mercado a nuevas empresas e intenta controlar los precios, y Microsoft no hace eso", dijo.

Las comparecencias están al margen de la investigación sobre Microsoft del Departamento de Justicia, aunque obviamente los testimonios que se escucharon en el Senado pueden jugar un papel en el curso de esa investigación.

Los senadores de la comisión sentaron frente a ellos en una mesa al presidente de Microsoft y a los responsable de las dos empresas rivales: Jim Barksdale, de Netscape Communications (fabricante del navegador de Internet), y Scott McNealy, de Sun Microsystems (creador del lenguaje Java en el que se basa buena parte de Internet). Gates no quiso estar en inferioridad de condiciones y pidió -y logró- que estuvieran también los presidentes de dos empresas amigas: Michel Dell (Dell Computer Corp.) y Doug Burgum (Great Plains Software Inc.).

Gates abrió la sesión tratando de convencer a los senadores de que su compañía no ejerce ningún monopolio: "Innovar o morir. Nosotros vendemos productos innovadores", afirmó Gates, "y la cuestión es saber si otras compañías serán capaces de reemplazar esos productos con los suyos". Barksdale, presidente de Netscape y gran enemigo de Gates, se volvió hacia el público y pidió que levantaran la mano todos aquellos que usaran ordenadores para su trabajo. Cuando casi todos los asistentes tenían su brazo levantado, Barksdale pidió que lo bajaran todos los que usaran Windows. Todos bajaron la mano. "Eso es monopolio", afirmó Barksdale.

Gates y Barksdale entablaron un debate salpicado por interrupciones mutuas que demostraban su enfrentamiento. "No queremos convertir Internet en una autopista de pago", manifestó Gates al tiempo que calificaba como "ridícula" la posibilidad de que alguien pueda controlar la red.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 1998