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El coral y otros productos marinos

La naturaleza, buena madre, es prolífica en materiales de sustitución, especialmente de origen marino. Durante mucho tiempo, el coral, cuya estructura porosa recuerda a la del hueso, era considerado un buen candidato. Por desgracia, el tiempo ha demostrado que su utilización en ortopedia provocaba alrededor de un 30% de fracasos, sin que las causas del rechazo -problemas de fabricación, limpieza defectuosa o mera incompatibilidad- hayan sido claramente identificadas.Otros productos del mar, como la quitina, que se extrae del caparazón de los cangrejos, puede proporcionar hilos de sutura bioabsorbentes o los ingredientes de la piel artificial. La estructura de las espículas, agujas de silicio de las esponjas, muy flexibles y robustas, intriga a los investigadores que todavía no han logrado reproducirlas.

El colágeno, la proteína más abundante en el cuerpo humano, puede ser extraída del reino animal en especial de la medusa, pero también del mejillón: los filamentos que lo unen a la roca son cinco veces más sólidos que el tendón de Aquiles e incluyen un airbag capaz de extenderse hasta un 160%, frente al 10% de los demás tipos de colágeno. Aún falta sintetizar esta maravilla. Por otra parte, ¿es necesario obligatoriamente ingeniárselas para imitar a los seres vivos? "Los aviones que mejor vuelan no baten las alas", responde lacónicamente un investigador.

Pero sí es necesario estudiar en condiciones naturales la relación entre biomateriales y células, líneas de investigación en pleno auge. Por ejemplo, el comportamiento de una célula endotelial, "acostumbrada" a vivir dentro de un flujo continuo de sangre y de plasma, sin duda no tendrá nada de típico si uno se contenta con observarla en un medio estable.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 25 de febrero de 1998