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OPERACIÓN TRUENO DEL DESIERTO

La crisis remueve las viejas alianzas y rivalidades en el Golfo

La crisis de Irak parece haber removido las relaciones diplomáticas en el Golfo, donde el relativo equilibrio de la región parecía asegurado. Desde el punto de vista de Washington, era útil que los Estados parias, Irak e Irán, permanecieran enemistados tras ocho años de guerra, y que las monarquías petroleras se mantuvieran cerca de EE UU para su propia protección.

Esta vez, las antiguas rivalidades y las alianzas parecen haber sufrido un vuelco.

Funcionarios de Bagdad viajan a Teherán y son recibidos cordialmente, pese a que todavía persisten algunos temas espinosos, como las indemnizaciones por la guerra (1980-1988).

Estas y otras acciones ponen en duda los resultados de la estrategia estadounidense de "contención dual", mediante la que Washington ha intentado definir a Irak y a Irán como amenazas para la seguridad en la región.

El ministro de Exteriores de Qatar se reunió en Bagdad con el presidente iraquí, Sadam Husein, en la primera visita de este tipo que lleva a cabo un canciller de las naciones del Golfo desde la invasión de Kuwait por parte de Irak, en 1990.

Dos días más tarde, el ministro de Asuntos Exteriores de Irak visitó Teherán, donde su colega iraní se unió al- coro de naciones de la región que exigen que la diplomacia resuelva el problema sobre los inspectores de la ONU, y advirtió de que una ofensiva militar contra Irak sería contraproducente.

Simpatía por sus hermanos

En el otro extremo del Golfo, las naciones de la península arábiga suavizaron su punto de vista sobre la República Islámica de Irán y demostraron su simpatía por sus hermanos árabes en Irak. Lo que empeora el panorama para Estados Unidos es que los dirigentes de las naciones árabes que suministran gran parte de su petróleo a los países occidentales ahora cuestionan abiertamente la estrategia de éstos en su enfrentamiento con Sadam Husein.La marea geopolítica en una de las regiones más volátiles del mundo parece haber cambiado, lo que ha frustrado a los políticos en Washington. Los dirigentes del Golfo que sabotearon una conferencia económica para Oriente Próximo en Doha (Qatar) a la que asistió Israel en noviembre, se unieron en Teherán al mes siguiente en la Cumbre Islámica.

"Hay puntos de vista distintos de los que hubo durante la guerra del Golfo en 1990, dice John Chipman, director del Instituto de Estudios Estratégicos, con sede en Londres. "Bajo el principio de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, sería natural que Irak busque conseguir algún apoyo en Irán". No obstante, Irak está preocupado por la enorme población shií en el sur del país, protegida por la zona de exclusión aérea y no tiene razones particulares para mostrarse amistoso con Irán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de febrero de 1998