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Una policía distinta a la catalana y a la vasca

Jaume Curbet, natural de Girona, vive una una curiosa etapa en Canarias. Su biografía política próxima al Partit dels Socialistes de Catalunya derivó por los derroteros especializados de la seguridad cuando la transición llegó en 1979 a los ayuntamientos. En el equipo que aterrizó entonces en la corporación de Girona con Joaquín Nadal a la cabeza, a Curbet le tocó la policía municipal, que se cuadró inmediatamente a sus órdenes. Su periplo profesional quedó marcado. La Generalitat de Cataluña todavía no tenía dibujado su modelo de Mossos d'Esquadra. Curbet participó en esa concepción cuando todo parecía indicar que el modelo se iba a basar en la potenciación de los agentes locales. La Generalitat le envió a Quebec (Canadá) para copiar precisamente aquel sistema: policial, sustentado sobre policías municipales. No fue así, surgieron los mossos.A principios de los ochenta el alcalde nacionalista de Vitoria, José Ángel Cuerda, del PNV contrató a Curbet para potenciar su policía local. Cuerda cumplió. Otra cosa fue el comportamiento de los entonces responsables de la consejería vasca de Interior, que estaban proyectando la Ertzaintza. Curbet constató que a aquellos políticos la policía local no les interesaba y que de la nacional no se fiaba. El catalán Curbet emigró otra vez y aterrizó de nuevo en Quebec, de donde ahora quiere exportar ese modelo de coordinación policial sobre la base de los agentes municipales que se experimentará en Canarias.

Gracias a ésta idea, el Gobierno canario ya no quiere crear un nuevo cuerpo policial autonómico. Un logro que Coalición Canaria y el vicepresidente Lorenzo Olarte persiguieron un tiempo y que levantaba ampollas tanto en el Ministerio del Interior como en el PP canario, especialmente reticentes a este tipo de cuerpos tras las duplicidades y conflictos sobre todo con la Ertzainta.El ministro del Interior, Jaime Mayor Oreja llegó a prometer recientemente a Olarte el incremento de la plantiIla de los cuerpos de, seguridad allí desplazados en 500 agentes ante sus reivindicaciones de una mayor seguridad para las islas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de febrero de 1998