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Un profesor demanda al colegio de su hija por impartir formación sexual

Un profesor del colegio público de Treceño (Cantabria) y padre de una alumna, ha recurrido al Tribunal Superior de Justicia de Cantabria (TSJC) para que la educación sexual deje de impartirse como materia evaluable y obligatoria en los centros públicos de enseñanza y no pueda ser impartida sin el conocimiento previo de los padres.Alejandro Jiménez Alonso, que da clases de inglés en Treceño y ocupa la vicepresidencia de la Asociación católica de Maestros, manifiesta al tribunal de Justicia que su hija, María del Pilar, suspendió en junio del año pasado la asignatura de Ciencias Naturales por no asistir a las clases de educación afectivo-sexual impartidas al final de la quinta evaluación porque sus progenitores consideraron que los contenidos que se enseñaban eran incompatibles con sus principios morales y religiosos.

Jiménez recuerda que su hija fue suspendida el año pasado en junio y septiembre por no acceder a utilizar un "panfleto de sexualidad de 42 páginas que ataca los principios morales y religiosos". María del Pilar Jiménez se encuentra sin escolarizar, si bien conserva la matrícula en el centro, aunque no acude a clase.

El profesor ha pedido a la ministra de Educación y Cultura, Esperanza Aguirre, que conceda a su hija la posibilidad de presentarse como alumna libre a un examen extraordinario de tercero de ESO el próximo mes de junio en el instituto que él elija. Según Jiménez, la mentalización sexual es casi obligatoria en su colegio de Treceño y al actuarse contra la moral de algunos padres "la corrupción sexual es un hecho". Respecto a las opiniones este profesor, el director del centro, Ángel Calvo, ha manifestado que el centro "es aconfesional y no inmoral y nadie con sentido puede pensar que se ha instaurado en sus aulas la corrupción sexual".

La vicepresidenta de la Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos (FAPA), Isabel M. Fernández, ha rebatido los argumentos del profesor Jiménez, invitándolo a elegir el centro que juzgue más afín a su ideología política. Los responsables de la FAPA consideran "incomprensible" que Alejandro Jiménez haya preferido que su hija se quede en casa antes de asistir a las clases de educación afectivo -sexual, siendo funcionario del Ministerio de Educación y Cultura. La federación de asociaciones de padres asegura que hasta ahora no se había recibido ninguna otra queja de las familias de otros niños por las clases de educación sexual.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 2 de febrero de 1998