El presidente Frei recibe a Pinochet en un intento por desbloquear la crisis

Horas después de que el ministro de Defensa de Chile, Edmundo Pérez Yoma, señalara que las relaciones entre el Gobierno y los militares "están bastante delicadas" y que la decisión del general Augusto Pinochet de aplazar su retirada como comandante en jefe del Ejército anunciada para el 26 de este mes ha creado una situación compleja, el almirante Jorge Arancibia, comandante en jefe de la Marina, ratificó al ministro al advertir ayer que "la situación es extremadamente delicada". Y añadió: "Es el momento para callar y reflexionar". En medio de la crisis, Pinochet se reunió con el presidente, Eduardo Frei. No hubo ninguna declaración.

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El jefe de la Marina alertó así sobre la gravedad de la situación en un acto de homenaje a Pinochet celebrado en Valparaíso. El todavía comandante en jefe dijo escuetamente: "Me mantengo al mando de la institución mientras las normas de la Constitución así lo dispongan. Hay una Constitución que se debe cumplir".Fue un día cargado de tensión en el que se difundió., entre otras, la noticia del primer muerto por torturas desde que Chile tiene un (Gobierno democrático. Raúl Osvaldo Palma Salgado, de 55 años, falleció el pasado lunes tras un interrogatorio en el cuartel del Servicio de Investigación policial de Carabineros, según confirmaron fuentes del Instituto Médico Legal.

Como colofón a los abundantes rumores inquietantes sobre maniobras subterráneas en el ámbito castrense, Pinochet acudió a última hora de la tarde al Palacio de la Moneda para entrevistarse con el presidente de la República, Eduardo Frei. Nadie confirmó si fue una convocatoria presidencial o una cita solicitada por el general. Lo cierto es que Frei, que pasó toda la mañana reunido con sus colaboradores más cercanos, canceló su agenda vespertina para recibir a Pinochet. La reunión duró 25 minutos, tras los cuales Pinochet se retiró sin hacer declaraciones por el subterráneo del Palacio de la Moneda.

El ministro del Interior Carlos Figueroa, ofreció una versión oficial de la reunión, que calificó de una "conversación privada". La fecha del retiro de Pinochet se mantenía esta madrugada en un misterio. "No le ha comunicado una fecha precisa al presidente. Dijo que va a a ser dentro de los plazos constitucionales", declaró Figueroa.

El malestar de los militares ha aumentado notablemente al difundirse la noticia de que el presidente Frei había firmado el decreto por el que pasan a retiro los cuatro generales que siguen por antigüedad a Pinochet en la cadena de mando del Ejército y que debían dejar junto a él la institución el 26 de enero. Los cuatro generales, de mayor antigüedad que el general Ricardo Izurieta, designado por el Gobierno como sucesor de Pinochet en la comandancia en jefe, son Rafael Villarroel, jefe del Estado Mayor y comandante en jefe (claramente pinochetista); Patricio Acevedo, Inspector General; Luis Cortés Villa, jefe de la Guarnición Metropolitana; y Guillermo Sánchez, jefe de Apoyo Administrativo.

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Hasta el último momento

Fuentes próximas al Gobierno indicaron que Pinochet intentó impedir hasta el último momento la formalización del pase a retiro de los cuatro generales, ya que pretendía que permanecieran a su lado hasta el último momento que estuviera al frente de la institución. Pero el ministro del Interior, Carlos Figueroa, anunció anoche que ya ha sido cursado el trámite para que el pase a retiro de los cuatro militares sea efectivo el próximo día 23.

La decisión del aplazamiento de su retirada como comandante en jefe fue comunicada el martes por Pinochet en una escueta carta al Ministerio de Defensa. En la misiva, planteó abiertamentente al Gobierno que no dejaría el mando mientras no recibiera garantías de que mantendría su inmunidad. Según fuentes que han leído la carta, el general anuncia que posterga su retirada, pero no precisa hasta cuándo.

En cualquier caso, tiene una fecha límite para colgar el uniforme: el 11 de marzo, según estableció él mismo en la Constitución en vigor. No hacerlo sería violar las reglas que estableció el propio dictador. Retrasando su retirada como comandante en jefe, Pinochet presiona al Gobierno y al presidente Frei para que fuerce la retirada de la acusación constitucional presentada en su contra por cinco diputados de la Democracia Cristiana, el partido del presidente y principal sostén del Ejecutivo de coalición. Se trataría de impedir que Pinochet pudiera ser inhabilitado para asumir su futuro escaño de senador vitalicio electo.

Los partidos de la derecha que le apoyan se han puesto manos a la obra y ya han pedido una reunión del Consejo de Seguridad Nacional (Cosena), donde se sientan los cuatro máximos jefes de las Fuerzas Armadas, Pinochet incluido, junto a los presidentes de la República, el Senado y la Corte Suprema, y el Contralor General (fiscal general). Invocar una reunión de este organismo, una especie de poder paralelo creado durante la dictadura, es algo más que una amenaza simbólica al régimen democrático. Dos destacados constitucionalistas, Raúl Bertelsen y Jorge Ovalle, consideran que pretender implicar al Cosena sólo contribuye a complicar más la actual situación de Chile.

La derecha ya obtuvo un primer éxito el miércoles en la tumultuosa sesión de la Cámara de Diputados que pretendía realizar un juicio político a Pinochet. La retirada de los diputados de los partidos pinochetistas desvirtuó el debate, pero no impidió que se escucharan duras acusaciones contra el ex dictador.

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