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Turquía se compromete en Roma a frenar el flujo ilegal de inmigrantes

, Representantes policiales de siete países de la Unión Europea (UE) y de Turquía se reunieron ayer en Roma para afrontar la avalancha de inmigrantes clandestinos al territorio comunitario. Los participantes se comprometieron a reforzar la vigilancia en las fronteras y a investigar a fondo las bandas criminales que organizan el tráfico de personas. Los ocho aprobaron un plan común de acción, tanto preventivo como represivo.

Un resultado pues, de carácter más diplomático que otra cosa, en el que ha quedado de manifiesto la frialdad de las relaciones entre Turquía y la Unión Europea (UE) tras el último no comunitario al eterno aspirante a miembro de la UE.La reunión fue decidida a comienzos de semana para hallar una base común de actuación con la que frenar el flujo de inmigrantes que llegan ilegalmente a los países de la UE, en particular kurdos procedentes de Turquía. En ella se pretendía analizar también el funcionamiento de las diferentes mafias dedicadas al tráfico de refugiados. A la reunión asistieron responsables policiales de Alemania, Austria, Bélgica, Francia, Grecia, Holanda, Italia y Turquía.

Italia ha recibido en los últimos días una verdadera avalancha de kurdos (más de 1.200) y el flujo no cesa. A las costas de Calabria y Puglia siguen llegando en un goteo constante inmigrantes ansiosos de encontrar una vida mejor en la próspera Europa comunitaria, aunque en número muy inferior al transportado por los barcos Ararat y Cometa los días 27 de diciembre y 1 de enero, respectivamente.

La reunión, celebrada en el centro internacional de congresos de la policía en Roma, fue inaugurada por el ministro del Interior, Giorgio Napolitano, que después no participó en ella. Las buenas palabras del comunicado final, en las que se habla de ''cooperación en el frente tecnológico'' para obtener un mejor control de las rutas marítimas y terrestres usadas por los clandestinos, e incluso se menciona la posibilidad de "hacer indagaciones de carácter patrimonial sobre los sospechosos de dirigir este tráfico", pueden quedar en papel mojado si falta la verdadera voluntad de actuar de los Gobiernos implicados.

Punto espinoso

El punto espinoso del encuentro era el de establecer un acuerdo de cooperación policial con las autoridades turcas, muy irritadas con la UE, que acaba de cerrarles la puerta del grupo comunitario. Turquía ha sido acusada abiertamente por los disidentes kurdos, y veladamente por los Gobiernos europeos, de prestar escasa atención a un tráfico que parte de Estambul. La televisión italiana ha mostrado en diversos reportajes rodados en la ciudad turca la aparente libertad con la que se mueven las agencias y los armadores de los barcos semifantasmas que cruzan el Mediterráneo repletos de inmigrantes clandestinos rumbo a Italia.La delegación turca, dirigida por Necati Bilican, se mostró favorable ayer a una estrecha colaboración con los responsables de la seguridad europeos. Sin embargo, el régimen turco se niega a establecer un contacto directo con la Unión Europea.

Las autoridades de Ankara sí están dispuestas a readmitir a los fugados del país sin represalias de ninguna clase. En el caso de los ciudadanos kurdos, la promesa se mantiene siempre que Italia se comprometa a devolverlos al país de origen en el plazo de dos días. Son propuestas que han despertado escaso entusiasmo en los cientos de refugiados en centros de acogida del sur del país. Su único deseo es marcharse a Alemania, Francia o Austria, donde a muchos les esperan familiares o amigos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 9 de enero de 1998

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