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Paul T. Anderson afirma que "con un buen guión, Hollywood te lo da todo"

'Boogie nights' descubre el talento de un cineasta de 27 años

Con 27 años, Paul Thomas Anderson ha conseguido que su película Boogie nights sea considerada en Estados Unidos como una de las más importantes del año. La crítica ha aplaudido la historia de un actor porno escrita y dirigida por el propio Anderson, que escogió a Mark Wahlberg, el más famoso modelo de la ropa Calvin Klein, como protagonista. "En Hollywood no les importa la edad si tienes algo que ofrecer, algo que pueda dar dinero". Boogie nights ha recaudado ya más de 4.500 millones de pesetas.

Mark Wahlberg, de 26 años, el Marky Mark de los anuncios de ropa interior de Calvin Klein, tuvo que cancelar ayer en Madrid sus entrevistas porque se sentía mal. Pero hizo un esfuerzo y apareció en la rueda de prensa, fornido y pálido, para explicar su personaje de actor pomo. Una de las preguntas fue sobre calzoncillos -respondió que su pasado como modelo no influyó para que le ofrecieran el papel- y otra sobre el interior de los calzoncillos: "¿Es su pene el que se ve al final de la película [unos 30 centímetros] o se trata de un truco?" Wahlberg miró al director y dijo muy serio: "No, realmente es el de Paul". Y Paul Thomas Anderson agregó en broma: "Lo que de verdad he querido contar con esta película es mi propia trágica historia, lo dura que llega a hacerse la vida teniendo un pene así... Es un obstáculo mucho mayor de lo que en un principio pueda imaginarse".El argumento de Boogie nights, que se estrena en España en enero, se basa vagamente en la biografía de John Holmes, actor pomo apodado Míster 35 centímetros. Pero el escuálido Paul Thomas Anderson, con sus ropas años setenta, sus gafas y su aspecto de joven despistado y curioso, maneja otras muchas referencias. "Me crié cerca de Los Ángeles, en el valle de San Fernando, que es la capital de la industria del pomo", cuenta. "Recuerdo que a los 16 o 17 años, cuando descubríamos el sexo, íbamos a buscar películas pomo y a mí me sorprendía lo mal interpretadas, graciosas y exageradas que eran".

Pasaron los años y Paul Thomas Anderson fue descubriendo la parte oscura de esa industria, "su tristeza". "Me fascinaba cómo estaban dirigidas y su. factura rudimentaria", dice. "La película está ambientada a caballo entre los años setenta y los ochenta porque es un momento de transición en el que el vídeo irrumpe en la industria del porno y la revoluciona". En Boogie nights su director reconoce variadas influencias, como Ha nacido una estrella, donde se narra el hundimiento de un actor alcohólico -en Boogie nights el alcohol es sustituido por la cocaína-, o Cantando bajo la lluvia, ambientada también en un periodo de transición, del cine mudo al sonoro.

Abrirse camino

Con sólo un largometraje previo a Boogie nights, Paul Thomas Anderson logró dinero suficiente para realizar una cuidada producción. "Mi fuerza era el guión", afirma. "Es absolutamente lo más importante y es lo que me ha abierto el camino en Hollywood para Boogie nights. Con un buen guión, Hollywood te lo da todo y puedes contar con los actores que desees. Los actores se pasan el día dando vueltas esperando buenos guiones, y cuando los ves en películas malas es porque estos no les han llegado".Además de a Mark Wahlberg, el cineasta tuvo una entrevista con Leonardo Di Caprio. Pero ambos se percataron de inmediato de que Di Caprio no encajaba en el papel, según relata Paul Thomas Anderson. "Al final, Leonardo hizo Titanic", añade. "Con Mark percibí en seguida que era la persona adecuada, y no me importó que no se tratara de una estrella, porque para eso ya tenía a Julianne Moore y a Burt Reynolds".

La crítica de Estados Unidos se sorprendió del virtuosismo de algunas escenas de Boogie nights, pero el director trata de ser modesto y le quita importancia. "Siempre que no afecte a la historia ni acabe resultando pretencioso, puede ser divertido que un director farde con la cámara. Mi primera película era más simple y estática, más de acuerdo con un plan preconcebido, y aquí traté de buscar emoción y diversión rodando otro tipo de imágenes".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 29 de noviembre de 1997