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Editorial:

Buenos precios

INEQUÍVOCAMENTE FAVORABLE es el hecho de que, tras la nula variación del índice de precios al consumo (IPC) en el mes de octubre, la tasa de crecimiento interanual de ese indicador de inflación vuelva a situarse por debajo del 2%. Tanto más cuanto que desde mayo ese registro había repuntado. Ni siquiera las previsiones más favorables apuntaban una inflexión de esa tendencia. De ahí que el impacto favorable haya sido mayor en esta ocasión.Los alimentos han sido determinantes de nuevo para esta evolución favorable de los precios. Pero también la inflación subyacente (excluidos los precios de los alimentos frescos y los de la energía) ha tenido un buen comportamiento y se sitúa en el 2%. Los servicios, a pesar de haber registrado una ligera disminución, siguen adoleciendo de la falta de condiciones que protegen a estos sectores frente a la competencia exterior. Esta situación reclama la adopción de unas reformas de carácter estructural, no por manidas menos -necesarias, que permitan la concurrencia existente en otros sectores. Es necesario que el Ejecutivo traduzca definitivamente a la práctica los planteamientos liberalizadores con que asumió el Partido Popular las tareas de gobierno.

La inflación española sigue siendo compatible con el cómodo acceso a la fase final de la unión monetaria europea y con las exigencias de flexibilidad monetaria que la misma va a demandar en los meses que restan hasta Finales de 1998. El Banco de España ha encontrado un respiro en ese dato de inflación que viene a respaldar las necesarias reducciones adicionales en los tipos de interés. Estas buenas noticias vienen a coincidir con los datos publicados por el banco central sobre las principales magnitudes monetarias, que expresan la clara recuperación que vive la economía española. Así, el crédito interno a familias y empresas crecía un 7,2% en octubre, al tiempo que el concedido al conjunto de las administraciones públicas seguía conteniendo su crecimiento.

Este cuadro económico debe abordarse con las cautelas que el propio ministro de Economía ha puesto de manifiesto a fin de evitar posibles rebrotes inflacionistas producidos por la expansión de la demanda interna. Para empezar, las tasas de paro indican que no se está creando empleo en el grado que correspondería al crecimiento económico. El paro sigue siendo un problema central, para el que no basta la política del dejar crecer.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 17 de noviembre de 1997