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Canales y Pasqual montan un espectáculo de danza sobre Bernarda Alba

El bailarín encarna al personaje de Lorca

Hace años que el bailarín Antonio Canales quería interpretar a Bernarda Alba, la autoritaria matrona andaluza que se ha convertido en uno de los personajes más importantes del teatro español de este siglo. Le costó convencer a Lluís Pasqual para que dirigiera el espectáculo, pero al final lo consiguió. Bengues es el título del montaje que se estrena la próxima semana y que se completa con unas Variaciones sobre el Guernica. En su primera incursión en el flamenco Lluís Pasqual definió este arte "como una forma de vida".

El director catalán (Reus, 1951) se mostró ayer encantado con la experiencia que le ha permitido convivir con una compañía de flamenco. "Este montaje ha hecho crecer mis ganas de estar con ellos", señaló Pasqual, "porque en realidad el flamenco, como el rock, es una forma de vida. El espectáculo con Antonio Canales me ha permitido conocer científicamente, por llamarlo así, algo que sólo conocía emotivamente. Y el resultado no me ha decepcionado en absoluto".Para el bailarín andaluz (Sevilla, 1961) el trabajo conjunto con Pasqual le ha servido para 11 aprender otros métodos, observar otros tiempos en la visión coreográfica". "En conjunto, todo despide mucha magia", manifestó Antonio Canales. El director catalán y el bailarín andaluz no dejaron de lanzarse continuos piropos durante la presentación del espectáculo, que se pondrá en escena en el teatro Nuevo Apolo, de Madrid, entre el 19 y el 30 de noviembre, dentro de la programación del Festival de Otoño. El montaje podrá verse muy probablemente en otras ciudades de España. "Confío en hacer una gira, pero para eso están los promotores artísticos", afirmó Canales.

Respeto por el flamenco

Lluís Pasqual confesó que el flamenco ha ejercido una especial atracción sobre él -"tengo una madre andaluza, de Almería- pero, por prudencia o respeto, siempre había rechazado las propuestas de dirigir un espectáculo de estas características. "El flamenco es una gran verdad, es como un cristal que se empaña y deja huella", comentó el director, quien aceptó la colaboración con Canales cuando el bailarín hizo un gesto en medio del vestíbulo del hotel. "Era un gesto", dijo Pasqual, "que era el caballo del Guernica, era también un gesto flamenco, era todo".Los dos artistas explicaron ayer que el montaje de danza sobre Bernarda Alba incluye un solo con un coro, mientras la escenificación del Guernica plasma una pelea a muerte entre un toro y un caballo con un coro de cuatro mujeres. Pasqual definió la parte de Bernarda Alba como "una tapadera a presión" y la danza sobre el cuadro de Picasso como "un estallido".

Canales le tenía ganas desde hace años al drama escrito por Federico García Lorca y, en especial, al personaje de Bernarda Alba. "Siempre me atrajo esa figura y además me molestaba que en aquella casa no hubiera sexo con tantas señoritas dentro. Es una mujer, pero son más cosas, como un maestro de kabuki o sencillamente aquella persona que machaca a los demás". Pasqual abundó en la idea: "Bernarda Alba es quien dice aquello de si yo no hago el amor, no lo hace nadie. Es una historia humana más allá del símbolo sobre el autoritarismo, Andalucía o España.

Todos hombres

Todos los bailarines que encarnan a las mujeres del drama lorquiano son hombres, a excepción de una bailarina. "En la Suite sobre la casa de Bernarda Alba tenían que ser o todos romanos o todos cartagineses", aclaró Lluís Pasqual quien comentó que este montaje no sigue la secuencia cronológica de la obra de teatro original.Antonio Canales, que fue solista del Ballet Nacional antes de formar su propia compañía y que recibió el Premio Nacional de Danza en 1995, ha ido asumiendo nuevos retos en los últimos años y se ha convertido en uno de los bailarines mas reconocidos tanto en España como en el extranjero. Directo y sin irse por las ramas, el bailarín dijo ayer: "El arte se hace como expresión del artista. Me gusta provocar, pero no sentar cátedra".

Por su parte, Lluís Pasqual ha sido uno de los grandes renovadores de la escena en España en los últimos años. Fundador del Teatre Lliure de Barcelona y director del Centro Dramático Nacional entre 1983 y 1989, Pasqual marchó luego a París para hacerse cargo del Odeon Théátre de l'Europe. En la actualidad desarrolla su trabajo en Barcelona.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 15 de noviembre de 1997