Patrick Rambaud, veterano escritor a sueldo de las letras francesas, gana el Goncourt

Autor de 25 libros, recrea en "La batalla" la novela que Balzac queña escribir

Patrick Rambaud, el Frégoli de las letras francesas y el más conocido de sus negros, logró ayer con el Premio Goncourt para su novela La batalla el reconocimiento público que no le habían aportado sus 25 libros anteriores. Un mes antes, La batalla ya había obtenido el Gran Premio de Novela de la Academia Francesa, pero es ahora, con el Goncourt, cuando Rambaud, de 51 años, puede aspirar a convertirse en un autor popular.

La comparación entre Rambaud y Frégoli no es gratuita pues el escritor es autor de una obra teatral sobre el genial transformista y, sobre todo, él mismo ha sabido adoptar distintas personalidades, tal y como ya parece sugerir un apellido que casi le hermana al más meteórico de los poetas franceses del siglo XIX. Rambaud ha parodiado a Marguerite Duras en Virginie Q, un texto que firmó como "Marguerite Duraille", a Barthes y los posmodernos como Lyotard en Roland Barthes sans peine y firmado como "Baltique", el diario íntimo del perro del presidente Mitterrand, sin duda el mejor retrato del líder fallecido y el libro en el que hay mejores y más maliciosas anotaciones sobre el entorno mitterrandiano.Se calcula que Rambaud ha escrito más de 100.000 páginas, poniendo a menudo su pluma al servicio de otros autores faltos de inspiración, tiempo o talento. Rambaud está considerado como un maestro en el arte del pastiche.

Horrores y bellezas

La batalla es una novela que Balzac quería escribir. "Habla de ella regularmente, pero no la comenzó nunca, tan sólo tomó notas", explica Rambaud. En su correspondencia con madame Hanska, Balzac se refiere a un proyecto que le permitirá introducirla en los secretos "de todos los horrores, de todas las bellezas del campo de batalla", un mundo "sin una cabeza de mujer, sólo cañones, caballos, dos ejércitos, uniformes; en la primera página retumba el cañón, se calla en la última; usted leerá a través del humo y, una vez cerrado el libro, debiera haberlo visto todo intuitivamente y acordarse de la batalla como si la hubiese presenciado".La acción que quería evocar Balzac y describe ahora Rambaud transcurre en 1809, en Austria, cerca de Viena, en el pueblecito de Essling. "Allí asistiremos a una batalla que dura 30 horas y que no es ni una victoria ni una derrota, sino una carnicería. La batalla es el prototipo de todas las batallas", dice el galardonado. Los 40.000 muertos del enfrentamiento nos indican que estamos en un cambio de época, que la capacidad de destrucción de las nuevas armas supera las viejas tácticas militares. "Hubo un muerto cada tres segundos y era la primera vez en que Napoleón, que dirigió personalmente las tropas, se mostraba incapaz de vencer. Me gustaría escribir otras dos obras napoleónicas. Una sobre la retirada de Rusia y una tercera sobre los 100 días. Con ello habría compuesto una trilogía del hundimiento".

Si el Goncourt ha sido para un autor de la editorial Grasset, el Renaudot, el otro gran premio del otoño literario galo, ha recaído en Les voleurs de beauté, de Pascal Bruckner, que también edita Grasset. El Goncourt supone para el autor unas ganancias que van entre un millón y medio y siete millones de francos (entre 37 y 175 millones de pesetas) y para la editorial multiplicar las ventas por cuatro o cinco como mínimo.

El punto de partida de la novela de Bruckner es "una conversación de café con un amigo. Contemplábamos a las mujeres que pasaban, lo bellas que eran, y él sugirió que habría que encerrarlas". Para el escritor y filósofo, no hay duda de que "la belleza humana es la injusticia por, excelencia... ¿Por qué ellos y no nosotros? La belleza tiene que reparar el ultraje que nos causa".

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Bruckner, que hace dos años sorprendió con su excelente ensayo La tentation de l'innocence, ha visto ya cómo uno de sus libros, Lunes de fiel, era llevado a la pantalla por Polanski.

Ahora es Isabelle Adjani quien quiere convertir su novela en película para poder encarnar a Mathilde, una psiquiatra que se ocupa de un hombre misterioso, que se presenta a su consulta con la cara siempre cubierta por una tela.

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