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Crítica:FLAMENCO

Una cuestión de familia

Hacía bastantes años que no veíamos bailar a La Tolea, y lo primero que se nos ocurre ahora, en su reaparición en Madrid, es que no ha perdido frescura ni fuerza.Sobre todo fuerza. El baile de Rosa La Tolea es uno de los que centran su expresión fundamentalmente en los zapateados, que son constantes y aplicables a cualesquiera de los estilos flamencos que interpreta. Zapateados que se oyen tanto como se ven, y que tienen una tremenda capacidad de comunicación al público de la propia emoción de la bailaora.

Porque La Tolea está lejos de elaborar fríamente esos zapateados académicos que dejan a la audiencia casi indiferente; se vuelca en lo que hace, como si en ello le fuera la vida, y el espectador entra rápidamente en el juego, se deja contagiar por esa verdad apasionada y se entrega al entusiasmo. Obviamente, se podría decir que el baile de La Tolea es de un solo registro, pero no es menos cierto que en él es extraordinaria.

Rosa La Tolea

Con Miguel el Toleo y Guadiana (cante), Julián el Califa y Jesús Jiménez (toque), Pepe Motos hijo (cajón) y El Toleo (baile). Madrid, anfiteatro Colegio de Médicos, 6 de noviembre.

Plenitud vital

En cualquier caso, bueno es señalar que Rosa La Tolea ha regresado a Madrid, donde en la década de los años ochenta cumplió una etapa brillante de su carrera, con todos los honores. La más reciente afición madrileña no la conoce, y no está el panorama del baile flamenco actual tan sobrado de buenas bailaoras como para permitirse esas ignorancias. Ella está en plenitud vital y esperamos que aún tenga mucho que decir a través de su arte.La familia de La Tolea crece en el flamenco. La acompañaban un sobrino y un hijo muy jóvenes. El primero, bailaor como ella, también de fuerza e incluso más espectacular, con mucho ritmo, aunque quizá con una tendencia a lo acrobático que no es aconsejable. El segundo, cantaor solvente pero no de gran voz, por lo que en el acompañamiento al baile sin megafonía queda algo desdibujado.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 8 de noviembre de 1997