Crítica:CINECrítica
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Julia Roberts contra Cameron Díaz

Tras el éxito de La boda de Muriel (1994), el realizador australiano P. J. Hogan es captado por la poderosa industria de Estados Unidos y se traslada a Hollywood para hacer otra comedia. El resultado es La boda de mi mejor amigo, una comedia sentimental que trata de retomar lo mejor de la larga tradición que tiene este género de cine en EE UU.Gira en torno al enfrentamiento entre dos mujeres por el hombre del que se han enamorado y cómo durante cuatro días luchan por él. Las novedades estriban en que la protagonista es la mala, la que fuma y la que al final es castigada, mientras la nueva es la buena, la que acaba de irrumpir en la vida del hombre. El realizador P. J. Hogan se mueve bien en este ambiente, pero no puede sacar demasiado partido al guión de Ronald Bass, que resulta repetitivo.

My best friend's wedding

Director: P. J. Hogan. Guionista: Ronald Bass. Fotografía: Laszlo Kovacs. Música: James Newton Howard. Estados Unidos, 1997. Intérpretes: Julia Roberts, Dermot Mulroney, Cameron Díaz, Rupert Everett, Philip Bosco. Estreno en Madrid: Rialto, Gran Vía, Palafox, Tívoli, Cristal, Canciller, Lido, Albufera, Colombia, Odeón, Dúplex, Luchana, Ideal (versión original subtitulada).

Eficaz director de actores, P. J. Hogan se plantea La boda de mi mejor amigo como un enfrentamiento entre dos mujeres tan atractivas como diferentes. Por un lado, la morena y famosa Julia Roberts, que sabe sacar un gran partido a su papel. Y por otro se sitúa Cameron Díaz, que se convierte en su perfecto contrapunto. El principal problema del filme es que ambas compiten por un hombre que no está a su altura, el inexpresivo actor Dermot Mulroney. Con lo que el punto en que se apoya la historia llega a tambalearse.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0022, 22 de octubre de 1997.