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Parte de la ayuda internacional a Bosnia acaba en manos de quienes sabotean la paz, según Westendorp

La corrupción en Bosnia preocupa cada vez más a los mediadores internacionales, que planean medidas más eficaces para combatirla. La falta de medios rigurosos para vigilar el uso de la ayuda internacional está siendo utilizada por los tres bandos para desviar dinero hacia "estructuras paralelas de poder", incluyendo en ellas a los extremistas croatas que defienden la idea del pseudoestado Herceg-Bosna o a la policía especial de la Republica Srpska, brazo armado del presunto genocida Radovan Karadzic, o la compra de armamento fuera de los cauces regulares presupuestarios.

Estas son algunas de las conclusiones de un informe del plenipotenciario civil Carlos Westendorp al que ha tenido acceso EL PAIS. Esta fuga de fondos, en cantidades no precisadas pero cuantiosas, mina la aplicación de los acuerdos de paz, en opinión de Westendorp, que en un documento entregado a los representantes de las potencias que vigilan el proceso de pacificación bosnio anuncia su intención de dirigir personalmente el esfuerzo internacional para combatir la corrupción y el desvío de fondos.La fragilidad del sistema fiscal, la opacidad del gasto gubernamental y el débil control administrativo del sector público son algunas de las causas que abonan el terreno para los negocios sucios en las dos mitades bosnias, la Federación de los musulmanes y croatas y la República de los serbios. La ausencia de un sistema judicial digno de tal nombre obstaculiza aún más la lucha contra la corrupción, según el memorándum que será hecho público esta semana.

Westendorp admite dificultades para establecer si el dinero asignado a fondos de reconstrución se usa finalmente para los fines asignados, pero descarta en su informe alegaciones de la prensa de Sarajevo según las cuales 374 millones de dólares (unos 56.000 millones de pesetas) de ayuda para la Federación se habrían desvanecido. El informe desaconseja formalmente la congelación de esta ayuda por los donantes, a los que sugiere sin embargo que se adhieran a las recomendaciones del Banco Mundial sobre la publicidad regular de sus desembolsos.

Un grupo a las órdenes del diplomático español elabora ya una estrategia anticorrupción cuyo andamiaje se presentará en diciembre a las potencias occidentales garantes de la pacificación del país devastado por tres años y medio de guerra. Uno de los mayores obstáculos a la pretendida unificación de Bosnia, aseguraba en agosto el estadounidense Richard Ho1brooke, principal arquitecto de los acuerdos de paz, es el dinero; los millones de dólares ilícitos que acaban en los bolsillos de cabecillas políticos que aún hoy controlan tres miniestados como sus propias casas.

Medio centenar de naciones acudieron en julio pasado a Bruselas a la tercera conferencia de donantes para Bosnia Herzegovina, varias veces pospuesta. Una de las razones del escaso entusiasmo de los asistentes a la reunión fue expresada por el comisario europeo Hans Van den Broek: "Uno nunca está seguro de que la ayuda va a alcanzar su destino correcto". Pese a ello se comprometieron mil millones de dólares.

Las dos entidades de la Bosnia perfilada en Dayton, la Federación de musulmanes y croatas y la República Srpska, comparten los fondos de reconstrucción en una proporción de 70 a 30. Pero la parte serbia tiene prácticamente congelada la ayuda internacional -en 1996 Pale recibió sólo el 2% de los fondos- en represalia por su abierto sabotaje de los acuerdos de paz, léase falta de cooperación en la entrega de presuntos criminales de guerra y bloqueo al retorno de refugiados y expulsados entre 1992 y 1995.

"Millones evaporados"

La falta de transparencia en el uso de la ayuda internacional confirmada ahora por Westendorp fue denunciada en julio por el ministro británico de Exteriores, Robin Cook, que antes de un viaje a Sarajevo habló de "millones de dólares evaporados". El presidente bosnio de turno, el musulmán Alia lzetbegovic, ha establecido una comisión para investigar estas alegaciones, pero su carácter y composición limitan su credibilidad, según puede leerse en el informe Westendorp.Para el director de la misión del Banco Mundial en Bosnia Herzegovina, Rory O'Sullivan, el problema acuciante reside en el contrabando y las tarifas aduaneras. Funcionarios occidentales aventuran que sólo en territorio de la Fedeacion, que recibe el 80% de sus ingresos por este concepto, se recaudarán este año 160 millones de dólares menos de lo debido, de un total de 360 previstos, en tarifas aduaneras. En Bosnia es virtualmente imposible encontrar un paquete de cigarrillos o una botella de licor que tenga el preceptivo estampillado.

En las fronteras entre Bosnia y sus vecinos, Serbia y Croacia, se dan las mayores oportunidades para el dinero fácil. La ahora contestaria presidenta serbobosnia, Biljana Plavsic, enfrentada por el poder a la camarilla de Radovan Karadzic y sus radicales, mostró documentos este verano según los cuales altos funcionarios de la Federación y la República Srpska supuestos enemigos irreconciliables- estaban confabulados en grandes operaciones de contrabando: petróleo, cigarrillos, alcohol, café. Mucho de este dinero sirve directamente para socavar la de por sí titánica tarea de normalizar Bosnia.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 22 de octubre de 1997

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