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El plan de paz de Santos y García Márquez recibe el apoyo de guerrilla y paramilitares

El ex presidente español Felipe González se reunió ayer con el candidato liberal a la presidencia de la República de Colombia, Juan Manuel Santos, y con el escritor Gabriel García Márquez, quienes le expusieron los detalles de una iniciativa de paz al margen del actual Gobierno de Ernesto Samper. El plan tiene el respaldo de amplios sectores de la sociedad colombiana. La principal organización guerrillera, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), y los grupos paramilitares agrupados en el movimiento Autodefensas Unidas de Colombia (AUC) anunciaron ayer su apoyo a la iniciativa.

El Ejecutivo colombiano no ha dudado en calificar el plan de paz de "conspiración y compló con fines electoralistas" por parte del candidato Santos.El comunicado suscrito por Juan Manuel Santos y Gabriel García Márquez tras la reunión con Felipe González señala que el ex presidente "mostró un vivo interés no sólo por tratarse de una fórmula constitucional para. lograr la paz, sino por el amplio apoyo que ha generado en los distintos sectores de la sociedad y la buena disposición de los alzados en armas". García Márquez, según sus propias palabras, ha asumido "la misión de buenos oficios" para explicar al mundo -"a la gente con renombre", dice- la iniciativa de paz.

En el comunicado difundido ayer tras una reunión de los principales líderes en el departamento de Córdoba, en la región caribe, los grupos paramilitares de extrema derecha calificaron de "patriótica" la iniciativa de Santos y rechazaron que pueda considerarse una conspiración. "La búsqueda de la paz no es obligación ni deber exclusivo del Gobierno, sino un derecho y un deber de todos los colombianos", señala la nota. Por su parte, el portavoz de las FARC en México, Marcos Chalarca, hizo una declaración pública en favor del plan de paz.

Juan Manuel Santos comienza así el relato que hizo ayer para EL PAÍS sobre cómo se fraguó una iniciativa que ha levantado auténtica polvareda en Colombia: "El origen del plan fue una conversación hace dos meses en Bogotá con el maestro García Márquez en un almuerzo, cuando dijo: 'Aquí hay que hacer algo audaz, aquí hay que poner a todo el mundo a conversar para ver cómo se reparte la derrota, porque en esta guerra todos estamos perdiendo"'.

"La guerrilla está actualmente un poco en retroceso, a nivel internacional está siendo, cuestionada, y la confrontación con los paramilitares ha sido muy sangrienta", explica. "Desde un punto de vista estratégico, pensé, la guerrilla, si quiere ser un buen negociador, negociará ahora, porque tiene los cuatro ases. Pienso que la guerrilla está muy dispuesta en este momento a sentarse a la mesa".Asamblea Constituyente

Santos, su hermano Enrique (subdirector del diario El Tiempo), García Márquez, Alvaro Leyva (miembro de la Comisión de Conciliación, con buenos contactos con las FARC) y representantes de los sindicatos, y empresarios se erigieron en los patrocinadores de la idea y comenzaron a examinar "los anhelos, las peticiones que ha expresado la guerrilla desde hace mucho tiempo". Una de las solicitudes históricas de los dos movimientos guerrilleros -las FARC y el Ejército de Liberación Nacional (ELN)- es una Asamblea Constituyente, que requeriría una ley que debería ser aprobada por el Congreso y refrendada en votación popular. "Éste sería el punto de llegada" del eventual proceso de paz, y "la discusión de la ley, el primer escenario de conversaciones". Dichas conversaciones tendrían lugar en Colombia -se barajó la posibilidad de un tercer país, idea que quedó descartada-, por lo que empezó a hablarse del "despeje" o desmilitarización de determinadas zonas de Colombia.

Desde el principio, asegura Santos, los promotores plantearon estas condiciones 'para poner en marcha la iniciativa: que el proceso fuera absolutamente constitucional y un cese de las hostilidades, "punto en el que hubo receptividad, de la guerrilla". En el momento en el que se llevara a cabo el desalojo de los territorios preacórdados "la guerrilla cesaría las hostilidades ofensivas". Santos puntualiza que los primeros en retirarse serían los rebeldes y acto seguido las tropas gubernamentales.

Otra condición previa para poner en marcha el proceso de paz es que todas las partes tendrían "una claridad meridiana de los procedimientos". Santos y otros promotores del plan comprobaron personalmente que todos los actores implicados "estaban entendiendo lo mismo". Hablaron con, Fabián Castaño y el estado mayor de los grupos paramilitares de extrema derecha, con. dirigentes del ELN y con el máximo líder de las FARC, Manuel Marulanda Vélez, Tirofijo. En las tres partes encontraron buena receptividad.

Paralelamente, establecieron contactos con ex presidentes, la Iglesia, gremios, sindicatos, empresarios y la prensa. Todos ellos acogieron favorablemente la idea. La Administración estadounidense está al corriente del plan, ya que el propio Santos le contó los detalles a Thomas F. Mack McLarty, encargado especial del presidente Clinton para Asuntos Latinoamericanos.

El respaldo a la iniciativa está encabezado por los ex presidentes Alfonso López Michelsen y Belisario Betancur y los líderes de los partidos Conservador y Liberal.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 1997

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