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La Ertzaintza sospecha que ETA planeaba atentar contra el museo mientras los Reyes lo inauguraban

La Ertzaintza (policía vasca) ha asestado a ETA un duro golpe tras el fallido atentado con 12 granadas contra el Museo Guggenheim, al desarticular un comando legal (no fichado) y localizar un arsenal en un caserío de Natxitua (Vizcaya). Hasta ayer habían sido detenidas tres personas, entre ellas el presunto autor del disparo que causó la muerte al ertzaina José María Aguirre Larraona, de 35 años. Mientras, continúan en paradero desconocido otros dos etarras que participaron en el atentado. El viceconsejero de Seguridad, José Manuel Martiarena, confirmó ayer la sospecha de que ETA pretendiera detonar el próximo sábado las 12 granadas, durante la ceremonia de inauguración del museo con asistencia de los Reyes.

El presunto etarra detenido el pasado lunes, inmediatamente después del fallido atentado contra el museo Guggenheim, ha sido identificado como Kepa Arronategi Azumendi, vecino de Gernika (Vizcaya). La captura de este presunto miembro legal de ETA permitió seguir la pista del comando, aunque están en paradero desconocido otros dos activistas que participaron en la acción.El viceconsejero de Seguridad, José Manuel Martiarena, no descartó ayer que ETA pretendiera hacer estallar el próximo sábado las 12 granadas anticarro Mecar, de fabricación belga, durante la ceremonia de inauguración del museo con asistencia de los Reyes.

El departamento vasco de Interior basa su sospecha en que en el lugar del atentado sólo se encontró el receptor del radiomando que habría activado las granadas, mientras que el emisor se halló en otro lugar que Martiarena no precisó. "No descartamos que fuera para el próximo sábado; en realidad, para cualquier momento, pero no para ayer [por el lunes]", apuntó. El viceconsejero de Seguridad señaló que "la Ertzaintza tiene pruebas suficientes de que [los arrestados] colaboraron con el comando", informa Elena Pérez Iriarte.

La Ertzaintza inició en la madrugada de ayer una operación que se saldó con la detención de otras dos personas (un hombre y una mujer). El primero en ser de tenido fue Eñaut Elorrieta Larrucea, vecino de Gernika, localidad próxima a Natxitua. La policía le acusa de haber facilitado vehículos a los miembros del comando. Agentes de la Ertzaintza efectuaron un registro en una vivienda del número 1 de la calle de Artecalle, en Gernika.La mujer arrestada es Izaskun Urionabarrenetxea Apraiz, hija del Manuel Urionabarrenetxea Betanzos, un miembro del comando Araba muerto el 16 de septiembre de 1989 en un enfrentamiento con la Guardia Civil. En el incidente murió también Juan Oiarbide Aramburu, Txibilita, mientras que fue detenido Juan Arruti Azpitarte, Paterra.Las Gestoras pro Amnistía precisaron que Izaskun Urionabarrenetxea es novia de Kepa Arronategi, el detenido por la Policía Municipal minutos después del fallido atentado, y al que se considera autor material del disparo que mató al ertzaina. Esta mujer ya fue detenida en 1992, cuando la policía reventó el congreso de Jarrai, la rama juvenil de la coordinadora KAS.Una acción "bien preparada"

El viceconsejero Martiarena aseguró en Arkaute (Álava) que el atentado contra el museo Guggenheim estaba "muy bien preparado". No obstante, cree que si los terroristas hubieran dejado allí las granadas, éstas habrían sido descubiertas en menos de dos horas.Según Martiarena, los activistas fueron detectados cuando trataban de colocar los artefactos para activarlos "cuando lo consideraran oportuno", pero "desde luego, no eran para utilizar inmediatamente".

Los detenidos "han ratificado que el riesgo era elevado y que la tentación de utilizar el altavoz intemacional no les hubiera parado, en absoluto, en su intención de atentar", según Martiarena. Éste señaló que en los días previos a la inauguración es cuando las actuaciones terroristas tendrían "más repercusión".

El viceconsejero explicó que, de producirse el atentado, los da nos materiales no habrían sido "demasiado fuertes", salvo los que podrían haber sufrido las valiosas obras de arte. Sin embargo, las granadas, que al explotar al aire libre pierden parte de su capacidad, tienen gran poder destructor en re cintos cerrados, por lo que "el mayor riesgo eran los daños personales".El museo Guggenheim había decidido el lunes continuar con su programa de inauguración como si nada hubiera pasado, pese a que el ertzaina José María Aguirre se hallaba en estado agónico. Pero su muerte impidió ayer mantener la normalidad en el día dedicado a presentar el museo a los políticos vascos, informa Eva Larrauri.

El acto se tiñó de luto. El lehendakari José Antonio Ardanza propuso a los asistentes guardar un minuto de silencio en memoria del policía, el cóctel fue suspendido y los canapés enviados a una institución benéfica. Buena parte de los invitados abandonaron el edificio.

En el exterior del museo, el dispositivo de la Ertzaintza y la Policia Municipal era similar al de otros días. Entre las patrullas y Puppy, la escultura cubierta de flores colocada en la entrada del museo, una vela encendida y un ramo de flores señalaban el lugar donde Aguirre cayó herido de muerte, con el pulmón destrozado por una bala.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 15 de octubre de 1997

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