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Francisco Umbral gana el segundo Premio Fernando Lara con una novela sobre el mal

José María Gironella obtiene un accésit dotado con 10 millones de pesetas

Tal como estaba anunciado, Francisco Umbral ganó anoche en Sevilla el II Premio Fernando Lara, dotado con 20 millones de pesetas, con una novela que finalmente lleva el título de La forja de un ladrón. La sorpresa de la noche fue que Editorial Planeta, empresa que convoca el premio, decidió dar un accésit de 10 millones a José María Gironella -(autor de Los cipreses creen en Dios o Un millón de muertos)- por la novela Se hace camino al andar, presentada con el seudónimo de Gerunda. Umbral definió su obra como "una historia sobre la vocación del mal".

José Manuel Lara, el fundador y presidente del Grupo Planeta, no pudo asistir a la velada del segundo Premio Fernando Lara de novela -creado en memoria de su hijo Fernando, muerto hace dos años en accidente de tráfico- porque, según explicaron, se había emocionado profundamente en las horas anteriores. Francisco Umbral le definió como "un hombre emocionante" y eso, añadió, "me lleva a hablar de Fernando, a quien me unía una profunda amistad, lo que me decidió a presentarme a este premio", además de los 20 millones de pesetas de dotación -el Fernando Lara es el segundo premio literario español en dotación económica-, como había afirmado poco antes del fallo.Umbral era Alejandro de Miguel. Con este seudónimo presentó al premio La forja de un ladrón. La historia de la novela y el argumento le delataron: un adolescente en la posguerra española y su vivencia a través del cine. Anoche, Umbral explicó que es una novela muy diferente de las que ha publicado hasta ahora. "He querido contar una historia sobre la vocación del mal. Está ahí y crece de manera tan inocente como la vocación del bien".

José María Gironella se fue antes de que comenzara la conferencia de prensa con Umbral. Éste definió La forja de un ladrón como "una novela realista si no fuera por la incursión que hace en el cine. No es un thriller pero podría serlo en el cine".

En el primer capítulo Umbral describe lo que es la ciudad, el Madrid de los años cuarenta, por supuesto. El segundo está dedicado a la inolvidable Casablanca. El cine, las películas, el trasfondo de esta novela que muchos lectores que vivieron aquella época y los jóvenes interpretarán. Después, habla de Gilda. "El joven y su madre hablan de lo que han visto en las salas de cine". Pero, en realidad, es el trasfondo de una conversación mucho más seria de lo que pasa y de lo que puede suceder. "No es una comunicación frontal sino que se habla a través de historias".

Traspasar los límites

Novelista, ensayista, periodista, memorialista, Francisco Umbral ha tocado todos los géneros y en todos se siente absolutamente cómodo. "A mí lo único que me interesa es escribir". Umbral, que posee una prosa rica y trabajada, intenta en sus libros traspasar todos los límites. En principio, el eje temático de casi todas sus historias es su propia vida, su infancia y el erotismo que descubrió. Nació en Valladolid en 1935 y se fue a vivir a Madrid en 1961, cuando se acercaba a la treintena.

La novela que con la que acaba de ganar el Premio Fernando Lara, como muchas de las suyas, incide en la posguerra, en la infancia y en la adolescencia. "Esto que he vivido, que hemos vivido, es determinante para escribir lo que escribo. Y los que digan que esa época, cuando uno es niño y adolescente, cuando descubre la vida, no es lo más importante de lo que podemos escribir se equivoca".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 13 de septiembre de 1997