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Una subsecretaria de Gobierno británico declara ser lesbiana

Angela Eagle reivindica públicamente la condición humana de los políticos

Las actitudes están cambiando en Westminster, eje simbólico del poder político en el Reino Unido. Tanto que Angela Eagle, de 36 años y subsecretaria de Medio Ambiente, ha decidido tomar por fin las riendas de su vida. En una entrevista exclusiva concedida al rotativo The Independent se reconoce lesbiana y con una "larga, feliz y estable" relación sentimental. Chris Smith, ministro de Cultura, hace tiempo que no oculta su homosexualidad. Pero la intimidad femenina seguía siendo tabú.

El nuevo laborismo en el poder tiene casi acostumbrados ya a los británicos a una nueva forma de actuar de los políticos, a un primer ministro, Tony Blair, que se conmueve en público sin rubor o ahora a una miembro del Gobierno. que declara públicamente su lesbianismo.Hermana gemela de Marla Eagle, también diputada laborista, Angela tiene fama de trabajadora, seria y con mucho talento. En una palabra, compone la figura adecuada para llegar lejos en su carrera política. ¿Por qué descubrir entonces las inclinaciones sexuales? "Es hora de estar a gusto en mi propia piel y concentrame en mi trabajo", ha confiado a la columnista británica Suzanne Moore. "En esta profesión buscas con denuedo tiempo para tu familia, tu pareja y uno mismo. Por el hecho de estar con otra mujer y de soportar tantas presiones laborales mi caso es algo especial. Reconozco que el apoyo de toda mi familia ha sido proverbial".

Eagle había guardado silencio hasta ahora sobre su vida privada, pero asegura haber sido siempre sincera con quienes le preguntaban. "Mi sexualidad carece de importancia. Lo relevante son los valores que represento y mi labor profesional".

Frases tan directas no se oían hace tiempo entre los muros del Parlamento británico. No hace mucho, el Partido Conservador, ahora en la oposición, vio caer en desgracia a varios de sus ministros y diputados precisamente por motivos personales. Bien es verdad que la ola de dimisiones iba cargada de divorcios, adulterios o hijos extramaritales.

Normas puritanas

La homosexualidad, oculta pero cierta según grupos como Stonewall que abogan por la "salida del agujero" de políticos o religiosos, no llegó a ver la luz pública. "A los políticos se les ha aplicado en el pasado una norma puritana y a la vez salaz. Habría que preguntarse ahora si deben ser además seres humanos. Yo creo que sí. Prefiero las personas que yerran a los figurines de cartón", asegura rotunda la subsecretaria de Estado de Medio Ambiente.

Su aplomo contrasta con la extrema emotividad que ella misma incluye entre sus rasgos personales. Dice que lloró sin parar durante el reciente funeral por la princesa de Gales, "un hito humano y social similar a los grandes cambios políticos". Cuando trata de explicarse, acude a la clásica imagen del británico envarado y reprimido en lo emocional que la muerte de Diana "deshizo en mil pedazos".

En un momento de la entrevista, Suzanne Moore sugiere que Angela Eagle podría convertirse en portavoz de los derechos del colectivo homosexual en el Reino Unido. Es mujer y ocupa un puesto político relevante, dos bazas dentro y fuera de su partido. La respuesta es larga y muy meditada y llega en varias fases. En primer lugar, ella admite un cambio de talante en Westininster. "Ya no me toman siempre por una secretaria". La fuerza de las numerosas mujeres diputadas o ministras es evidente, "pero el Parlamento debería ser un lugar acogedor para todos. Adoro mi trabajo pero necesito mi vida privada. Hay que ser tolerantes con los políticos que dedican tiempo a sus familias o parejas". Sólo después de aclarar estos dos extremos asegura que apoya la igualdad de derechos civiles de los homosexuales y detesta su discriminación. "Por supuesto. Siempre he votado de acuerdo con estos principios. Lo mismo hace mi hermana, que es heterosexual".

Sus declaraciones dejan para el final la parte más expuesta de la admisión de su lesbianismo. "Mi pareja tiene mucho trabajo y me desenvuelvo a la perfección sin ella en el Parlamento", asegura divertida. El supuesto frenazo que podría sufrir su ascensión tras la entrevista tampoco le merece crédito. "La gente es más sensata de lo que parece. Lo importante es comportarse como una persona completa", concluye ganándose de un golpe la admiración de la entrevistadora.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1997