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Tribuna:

La procesión o desfile de autoridades de La Salve

La tolerancia significa, también, saber soportar con respeto las críticas y aceptar las razones de los demás ante una decisión difícil en cualquier caso. Pero también veo necesario responder con argumentos algunas descalificaciones que estoy recibiendo en relación con la suspensión del desfile de autoridades que se dirigía al acto de celebración de La Salve.Lo más fácil para mí hubiera sido continuar con un acto que resulta el más conflictivo del año, donde las autoridades padecen una situación de total indignidad y con el que la imagen más negativa de San Sebastián da la vuelta a Europa por distintas televisiones. ¿Y todo ello para qué? ¿En beneficio de quién? No precisamente del solemne acto de tradición cultural y religioso que es La Salve en la basílica donostiarra de Santa María.

Es mi responsabilidad medir estas consecuencias que perjudican todavía más la imagen de la ciudad, además de crear una tensión que se inicia días antes y despierta el morbo de los medios de comunicación. No tiene mucho sentido, no me parece sensato que la comitiva avance al estilo de una formación romana, protegida por escudos, recordando las historietas de Asterix, en un acto secundario que tiene mucho de anacrónico en las puertas del siglo XXI.

Los intolerantes, los mismos que se prodigan en acciones fascistas quemando autobuses o amenzando a la gente en la calle, tienen ahí su oportunidad para dar rienda suelta a sus instintos más salvajes. Yo no veo la necesidad de ponerles en bandeja ese escenario con televisión en directo.

¿Es acaso incorrecto tratar de evitar graves incidentes cuando se presagian de modo fehaciente? ¿Desean eso los donostiarras?

Y no me parece justo que determinados políticos, interesados en protagonizar polémicas sobre cuestiones insustanciales,nos acusen de hacer concesiones a HB cuando debería dedicar todos sus esfuerzos a mantener y reforzar una auténtica unidad de acción estratégica entre todos los partidos del Pacto de Ajuria Enea.

Tampoco llego a entender la reacción visceral del PP que llega a calificar a la comitiva de "fiesta preferida" y de "gran tradición cultural" entre los donostiarras. ¿A qué juega el PP en esta ocasión?

Por último, deseo dejar claro que La Salve se celebrará como todos los años y que, por encima de la confusión que está tratando de sembrar el PP, sólo el desfile de los políticos previo a La Salve quedará por tercer año suspendido. De todos modos, no quiero olvidar que, salvada esta discrepancia puntual, sigo unido en lo fundamental a quienes me critican: la búsqueda de la paz desde el respeto profundo a las reglas democráticas y a la defensa del derecho a la vida como valor fundamental.

Odón Elorza es alcalde de San Sebastián.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 13 de agosto de 1997