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Un estudio descarta el riesgo de epidemia humana a gran escala por la enfermedad de las 'vacas locas'

Una duda que ha obsesionado a los europeos desde hace unos años es si la enfermedad de las vacas locas, encefalopatía espongiforme bovina (EEB), se transmite a los humanos. Un estudió, realizado por James Hope (Compton Laboratory, en Newbury, Reino Unido) y hecho público hoy en la revista Nature, sugiere que la EEB puede, en principio, infectar a las personas, pero de forma tan ineficaz que resulta altamente improbable una epidemia a gran escala en humanos.Desde hace décadas se conoce la versión humana de la EEB, denominada enfermedad de Creutzfeld-Jakob (CJ), pero es extremadamente rara, con una incidencia de entre 0,5 y 1 caso por millón en todo el mundo. Normalmente afecta a personas mayores de 40 años. Pero una nueva forma de CJ que, ha afectado a personas más jóvenes, actúa más rápidamente de lo normal y produce lesiones ligeramente diferentes en el cerebro, se detectó en el Reino Unido en 1996. El descubrimiento disparó el miedo de la población a que la enfermedad de las vacas locas pudiera estar afectando a las personas. Desde 1979 a 1995, mas de un millón de cabezas de ganado infectadas con EEB entraron en la cadena de consumo humana. Se cree que las encefalopatías espongiformes son causadas por un nuevo tipo de agente infeccioso, unas proteínas defectuosas llamadas priones que deforman las proteínas sanas."

El estudio de Hope y sus colegas consiste en mezclar proteínas humanas normales con las versiones patológicas procedentes de cerebros dé ovejas, de vacas y de humanos infectados. El resultado es que, los priones del cerebro de vacas y ovejas infectadas pueden convertir las proteínas humanas sanas en su forma patológica, mientras que cuando se mezclan proteínas sanas de especies que no se transmiten la enfermedad (hamster y ovejas), no se produce esta con versión.

¿Significa esto que los humanos pueden adquirir la EEB o el scrapie (la encefalía espongiforme de las ovejas)? La respuesta es si, por lo menos en tubo de ensayo. Pero en la vida real dos factores impiden extrapolar estos resultados. Primero: la infección de priones depende de la dosis del agente infeccioso, de la cepa concreta de priones, de la ruta de infección y de la estabilidad del agente en el organismo anfitrión; segundo, los investigadores, han descubierto que la eficacia de la transformación de proteinas humanas normales en priones a partir de EEB y scrapie -en tubo de ensayo- es similar pero mucho más baja que a partir de la versión humana de la enfermedad, la CJ.

Copyright Nature News Service.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 17 de julio de 1997