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DESAFÍO TERRORISTA

Manifestantes enfurecidos protagonizan violentos choques con simpatizantes de HB en Pamplona

Dieciocho personas fueron atendidas en hospitales de Pamplona en la noche del sábado al domingo tras los graves enfrentamientos que convirtieron el casco antiguo de la capital navarra en una auténtica batalla campal. Cientos de jóvenes enfurecidos intentaron pinchar a provocadores de Herri Batasuna y asaItar la sede central del brazo político de ETA en Pamplona. En Miranda de Ebro, al noreste de Burgos, se produjo un asalto a la herriko taberna (sede social de HB) y en Berriozar (Navarra) varios desconocidos incendiaron un gaztetxe (local juvenil) de simpatizantes de la coalición radical.

El asesinato de Miguel Ángel Blanco provocó que miles de personas pidieran en Pamplona la suspensión de los sanfermines y colocaran sus pañuelos rojos en las verjas de la fachada del Ayuntamiento. Tras una tarde de espontáneas manifestaciones populares de indignación, el ambiente fue haciéndose más tenso hasta que, sobre las cinco de la madrugada de ayer, un grupo de jóvenes provocadores incendiaron la fachada del Consistorio y los miles de pañuelos anudados en ella.Las llamas y el humo del incendio provocaron el estallido de las mamparas de metacrilato de las puertas y se extendieron hacia el interior del edificio. Los bomberos que acudieron a sofocarlo fueron apedreados e insultados por los radicales y estalló el enfrentamiento, mientras en el Ayuntamiento la Policía Municipal sofocaba las llamas con extintores.

Cientos de pamploneses hicieron frente a los provocadores y se enzarzaron en multitudinarias peleas callejeras: 18 personas fueron trasladadas a hospitales con traumatismos craneales, heridas en cuero cabelludo y contusiones diversas a consecuencia de brutales palizas y del lanzamiento de piedras y botellas, principalmente.

Jóvenes indignados lograron echar de los alrededores del Ayuntamiento a los radicales, pero las peleas continuaron y hacía las 6.30 horas varios cientos de personas intentaron asaltar la sede navarra de Herri Batasuna, el brazo político de ETA, situada en la calle Nueva, número 2, apenas a 50 metros del Ayuntamiento.

Fue entonces cuando los efectivos de la policía nacional tuvieron que intervenir para proteger la sede abertzale y se vieron obligados a cargar contra los manifestantes para evitar que éstos incendiaran las oficinas de HB. Desde ese momento y hasta pasadas las nueve, los efectivos antidisturbios formaron varios cordones de seguridad para separar a ambos bandos, que se lanzaban todo tipo de objetos e insultos.

La policía cargó contra una marcha proetarra que pretendía llegar al Ayuntamiento sobre las ocho de la mañana y en la que apenas participó un pequeño grupo de jóvenes. La policía separaba a ambos bandos, aunque los golpes y las palizas esporádicas siguieron sucediéndose en las calles situadas junto al Ayuntamiento. Cientos de personas volvieron a llenar la fachada de pañuelos rojos anudados en señal de duelo.

A mediodía, más de 10.000 personas se concentraron en la plaza del Castillo de Pamplona, convocados por el Ayuntamiento. Tras una protesta silenciosa de cinco minutos, varios miles de personas se manifestaron por distintas calles hasta concentrarse de nuevo ante la sede de HB, donde profirieron gritos contra esta formación política y en particular contra su portavoz, el parlamentario navarro Floren Aoiz.

En Miranda de Ebro, localidad burgalesa en el límite con el País Vasco, se produjo de madrugada el asalto a una sede local de HB, ubicada en la calle Los Hornos de la parte vieja de la localidad. Una veintena de personas asaltó la Herriko Taberna. En la calle, cientos de personas apoyaban a los asaltantes al grito de "iETA asesina!" y "¡Vascos sí, ETA no!". La intervención policial evitó que el local fuera incendiado. Dos personas que había dentro huyeron por las ventanas traseras.

En Barriozar, en las cercanías de Pamplona, los atacantes de la gaztetxe de HB arrojaron un artefacto incendiario que afectó a la fachada del local.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Lunes, 14 de julio de 1997

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